Experimentando con almácigos hechos con rollos de cartón

Claramente ustedes no necesitan que les muestre cómo convertir al rollo en almácigo porque es muy sencillo pero les tengo que confesar que me resultó tan entretenido sacar estas fotos que no quiero dejar de compartirlas. Así que, aquí vamos. Receta: un canuto de algún rollo de papel. Tierra/compost en cantidades necesarias, tijera, semillas. ¡Manos a la obra!

Aclaro: éste es el modelo del que partí pero hice mi propia versión.

Resulta que estaba sola cuando hice esto por lo que no pude sacar una foto mientras cortaba unos tajos en el cartón y luego los iba haciendo coincidir para que formaran la base. El resultado es más o menos este:

Y si, por casualidad, los pliegues que hagas no coinciden la solución es cortar un círculo de cartón y usarlo de base. Así:

Una vez que el almácigo esté listo, proceder a llenarlo con tierra+compost haciendo una base de algunos centímetros para luego poner la semilla y cubrirla:

 

Rotular para recordar qué es lo que sembramos (no pocas veces me olvidé de hacerlo y después, ni bien asomaba el brote, me comía la intriga de qué era lo que había puesto en la tierra 😀 )

¡Listo! Ahora a esperar a que los nuevos brotes prosperen para ser llevados a su lugar definitivo. Cuando lo haga, ¿quién les dice si no me animo a chantar el almácigo íntegro en la tierra si, finalmente, mojándose terminará fundiéndose en el suelo?

Les dejo más info para huerteros, cosa que nadie tenga excusas para no hacer prosperar su producción orgánica en su casa: almácigos, compost, macetas, siembra primavera y otoño, huertas en la ciudad.