Guía práctica para principiantes en la ecología

 

Vos conocés muchas prácticas sustentables y, aunque vivas en medio de una gran ciudad, las hiciste propias porque te hace bien y te gustan. En este post te pido que demos juntos un paso: desparramemos entre amigos, familiares y por todo el ciberespacio esta guía práctica para principiantes en la ecología para que quienes aún no se enteraron de qué se trata lo hagan y podamos ser más en este cambio. ¿Me ayudás?

Estoy segura que si más personas saben todo lo bueno que es ser sustentable, se van a sumar. Hoy empecemos por lo báscio:

1. Residuos

Todos los generamos. Lo mejor de todo es que es muy fácil ayudar en este punto aplicando las 3R. Esto significa primero Reducir la cantidad de basura. ¿Cómo? Eligiendo comprar los productos que tengan menos empaque y embalajes. Por ejemplo: en vez de una caja de cartón de cereales, una bolsa. En vez de comprar muchas botellas de agua mineral, pedir al sodero que nos deje un bidón de 5 litros -y así dejar de tirar botellas de plástico. En vez de pañuelos de papel tissue, volvé a los de tela. Pedí facturas electrónicas en vez de las de papel.

Chaquetedepollo

Reusá, lo que pueda volver a usarse, hacelo. Muchas ideas acá, ahí y más allá.

Por último, Recicla. Es decir, empezá por tener dos tachos de basura (o dos bolsas distintas.) Acordate de esto: el papel (revistas, folletos, boletas), cartones, metales ( latas de tomate, arvejas, cables etc), textiles (telas en general, limpias), plásticos (botellas de gaseosas, shampoo, detergentes, envases de queso crema, dulce de leche), vidrios van por un lado. Todo eso puede ser procesado y vuelto al sistema.

tecnópolis argentina

Los desechos orgánicos (hebras de te, yerba, cáscaras de frutas, rezagos de verdudas, cáscaras de huevos, etc) en verdad podrían ser “reciclados” en compost (abono para la tierra) pero no hay política pública al respecto. Por eso, a no ser que quieras hacer tu compost como te cuento acá, no queda más que ponerlo en la basura común junto con cartones engrasados (como la caja de las pizzas), rezagos de comida, etc.

Importantísimo: los celulares, monitores, CPUs, cámaras, ventiladores no son cualquier residuo. Son RAEE y ¡pueden ser reciclados! Sus plásticos y metales se recuperan. Además, de ir a la basura común contaminarían y mucho. Hay empresas que los recogen (podés consultar a estudionordelta@gmail.com)

tecnópolis argentina

En Capital existen los contenedores para llevar la basura clasificada y ahora se implementó un puesto móvil de reciclaje. En barrios como Villa Urquiza la Cooperativa El Álamo pasa casa por casa y en Palermo se organiza CanjexCambio, una actividad de EcoClub que recibe lo reciclable y te regala un plantín. Si no contás con ninguna de estas opciones, por favor consultá en DóndeReciclo tu punto de reciclaje más cercano y llevalo allí.

2. Recursos agotables

Ahorrar es la clave aquí. La energía eléctrica, el gas, el combustible y el agua no son infinitos. Se requiere muchísimo esfuerzo para generarlos o extraerlos y luego para transportarlos. ¡No deben derrocharse!

Habrás escuchado hasta el hartazgo que tus canillas no deben gotear, que tus duchas deben ser más cortas, que cuando laves el coche uses baldes y no la manguera (y encima la dejes andando una hora), que no laves la vereda a manguerazos y que lo hagas sólo cuando es necesario, cuando te cepilles los dientes o te afeites ¡cerrá la canilla!

El agua requiere largos procesos para volverse apta para consumo humano y no todas las ciudades pueden extraerla de sus napas pues bien están secas, o muy lejanas o contaminadas. Por favor, no pienses que porque tenés la dicha de abrir la llave y que salga agua eso te da el derecho a malgastarla.

Guadalupe Cervilla

Usá sólo la que necesitás. Lo que vos ahorres puede redundar en mayor caudal en barrios más lejanos o en mayores reservas en caso de algún incoveniente que no permita abastacernos adecuadamente (sequías, por ejemplo).

Lo mismo con la luz eléctrica. Cada vez somos más habitantes en las ciudades, si todos usamos de más aún cuando no necesitamos, las redes colapsarán o bien los recursos para generar esas energías se agotarán. Así de simple. Elegí luces LEDs y apagala cuando no las uses.

serge melki

En cuanto al combustible, recordá que deriva del petróleo, que requiere de invasivas intervenciones en los suelos y, a su vez, deriva de la descomposición de fósiles que tardaron millones de años en transformarse en este recurso. Tomar conciencia de lo difícil que es vivir sobre una estructura social que requiere de esta energía finita.

Estamos en un momento llamado “pico de petróleo”, es decir que hemos agotado la mitad de las reservas y aún queda “medio tanque lleno”. Solo que cuanto más rápido avancemos hacia su agotamiento sin tener soluciones a mano, estaremos fritos. Literalmente. Por eso reducir su uso es una buena conducta: compartir auto, usar transporte público, andar en bicicleta, son formas de ayudar a ahorrarlo.

3. Exigí a los gobiernos su parte

Se que a esta altura estás pensando si tu voluntad en incorporar buenos hábitos es suficiente. Te respondo: ¡claro que sí! No lo dudes por un momento, cada individuo suma. Por supuesto, para que las cosas cambien es importante que no sólo se comprometan los ciudadanos sino también quienes los representan.

Por eso es tan importante que, ya que hasta ahora hemos visto poca decisión política en temas ambientales y esto parece no mejorar mucho, nos arremanguemos nosotros y nos hagamos oir.

Participá en ciberactivismo (las campañas de GreenPeace, por ejemplo). Al momento de votar autoridades, pensá si existen representantes que se comprometan en estos temas y apoyalos con tu voto.

en italia

greenpeaceitalia

En tiempos de redes sociales, encontrá y juntate con otros que piensen como vos y que quieran cambiar las cosas. Informate y difundí lo que sabés. Armá acciones más grandes como armar una revista, organizar “plantadas” de árboles o limpiezas de lugares, etc. Si no, buscá grupos como “Vamos a hacerlo Argentina” y sumate a acciones pro ambiente.

Si la sociedad empieza a moverse y a hacer ver que requiere del Estado un cambio, a las autoridades no les quedará más que hacer caso.

4. Amá

Cuidar al medioambiente no significa aislarse de las ciudades y vivir en un terreno sin consumir nada. En cambio, significa volver a ver la vida y a valorarla en sus pequeñas cosas. Tener una planta te puede ayudar a entender todo lo que requiere la naturaleza. Cuidarla, regarla, verla crecer, florecer, es una manera de volver a apreciar la magia que mueve al mundo. Requiere tiempo y cariño, pero devuelve con creces todo lo invertido.

Así debemos empezar a tener prácticas sustentables: de a poco, empezando por los residuos, siguiendo por no usar bolsas plásticas, no tirando papeles al suelo, y al tiempo, notaremos la diferencia. Todo lo bueno que damos al mundo, nos volverá con creces. Probalo y contame. Acá estaremos muy felices de seguir sumando amigos del planeta 🙂