Zanahuerta: cuando trabajar la tierra se convierte en terapia

Nativo ,y tantos otros proyectos, que reconectan con la naturaleza y vuelven el trabajo hacia la tierra, marcando un poco más fuerte este época de vuelta a lo natural que muchos ya estamos transitando.

Alma Singer

Es el turno de hablar de lo que hace Mariana Pironi en su ZanaHuerta, que es un microcosmos de semillas, alimentos brotando de la tierra y flores dichosas abriéndose al sol. Este proyecto vio la luz cuando dejó de ser sólo eso que se hacía porque daba placer -y ayudaba a hacerle fush fush al estrés- y pasó a ser visto como un trabajo per se. Porque era posible y ésa oportunidad debía aprovecharse. Esas ideas que ocurren en un momento de iluminación, en el que nos damos cuenta que podemos ser más felices sólo con un pequeño cambio de rumbo y rediricción de energías en un foco único.

“Desde el día que logré tener mi casa con jardín, en Béccar, comencé a huertear. Mi amor se inició cuando empecé a darme cuenta los resultados y beneficios que me daba trabajar con la tierra. Con la Huerta, la abundancia se hizo realidad. Cambié por completo el valor que le doy al alimento  y la cantidad que necesito comer“, nos cuenta Mariana vía mail, porque la verdad es que no podía esperar a que los horarios coincidieran para poder mostrar lo que hace. (Nota mental: no tardar en hacer uso de la invitación a la Zanahuerta y traer muchas fotos de ese jardín mágico.)

Las cosas van pasando sin que nos demos cuenta y van tomando cuerpo mientras estamos distraídos con la rutina de las corridas y las cuentas para llegar al fin de mes. Por eso, para ella primero fueron los cursos de huerta los que la invitaron a este nuevo camino y pronto el verdadero aprendizaje viró a “cada momento que observo la huerta, probando métodos y formas, metiendo la mano en la Tierra y viendo qué pasa cuando hago, cuando no hago, cuando observo solamente, cuando coloco un tutor a la tomatera o cuando la dejo que sea. La Naturaleza es la que sabe, yo aprendo a observar lo que ella me muestra y recomienda“, dice sabiamente.

Así fue pasando el tiempo y “después de varios años, me encontré apasionada, dedicada y profundamente comprometida con mi querida huerta. Es ahí cuando dije, ¡Ey! Esto que me hace tan bien quiero que ocupe más tiempo en mi vida y que los demás también lo vivan. Entonces, decidí incluir a mi trabajo como Counselor Psico Corporal el método sanador de Huertear!” y allí fue cuando ZanaHuerta se convirtió en una realidad firme y deseosa de dar sus primeros pasos, que fueron en un principio como venta de productos y recepción de visitas y que continuó por consolidarse como asesoramiento para hacer Huertas naturales a domicilio y Talleres de Huertas rodantes o en espacios y centros.

 

Él, Ale Finazzi, es un profesional de las prácticas médicas tradicionales chinas. Algunos le dicen Médico Chino y otros se preguntan dónde están sus ojos rasgados cuando lo conocen. Pero no necesita tener ningún tipo de facción oriental para abrir la puerta de su consultorio y atender a quien llegue con ganas de tratarse con esta medicina holística, que contempla la armonía entre cuerpo-mente-espíritu.
Los principales fundamentos teóricos médicos de la Medicina Tradicional China (MTC) se basan en esta larga experiencia, y queda reflejada; en la teoría del “yin-yang” y la Teoría de los “cinco elementos”. El diagnóstico y los tratamientos se hacen con referencia a este marco filosófico.

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 Le pedí a Mariana que nos de algunos consejos de ésos que ella cultivó con tanto tiempo y observación,  y así como una confidencia, nos dejó algunos para los principiantes que nos ponemos impacientes por los resultados (aunque si hay algo que la huerta nos enseña es que todo tiene su tiempo y que, con la Naturaleza, la paciencia es la clave). “El método que encuentro que me da más comodidad al trabajar es el natural. Es ser lo menos invasiva posible, desarrollar mucho el observador y no el director de orquesta. Dejando que la naturaleza haga lo que sabe hacer… ¡Y yo miro! Lo que pude darme cuenta, y no inventé nada, es que la biodiversidad (variedad de especies) genera un manto de protección y estimulación entre plantas. Por ende cuanta más variedad hay, mayor la plenitud de las plantas”, apunta dulcemente ella y yo tomo apuntes mentales, machacando sus conocimientos como quien guarda las coordenadas precisas para llegar al tesoro.

Pero la generosidad de Zanahuerta impide escatimar en las máximas y Mariana continúa: “las aromáticas contribuyen en la protección de la huerta que, por sus olores, atraen a los bichos benéficos y repelen a los invasivos. Otro factor importante es el estado del suelo: hacer compost, incorporar nutrientes al suelo, respetar las capas de la tierra (sin hacer pozos, dejar las raíces de las plantas que cumplieron su ciclo en la tierra,  dejarla cubierta con sustrato para evitar la erosión y cuidar las propiedades de la tierra). Las podas no son necesarias: las plantas necesitan alcanzar su forma natural, madurar, dar sus semillas y dejar su descendencia.  El uso de químico es evitable y contraproducente pues lo que va a la tierra  vuelve a nuestros cuerpos por la comida”.

Alma Singer

AlmaSinger

La huertera nos indica efusivamente “cuando hay una planta enferma o una peste, más que usar fertilizantes, hay que encontrar la raíz del problema”, y comparto su energía y su convicción como si lo estuviera viendo con mis propios ojos.

Así es que de un hobbie que despertó la curiosidad y el amor por labrar la tierra (aún estando a menos de una hora del centro de Buenos Aires) Zanahuerta devino un emprendimiento hecho y derecho, donde además se despunta la construcción natural (vivienda de barro), se dan consultorios de Medicina China (atención de la salud atendiendo “la raíz de la enfermedad o dolencia” y consultorios de Counseling Psico Corporal (atención de la salud psico física “buscando la raíz de la potencia personal”). “Todo lo que vibra aquí va a favor de una vida sana, holística, congruente con la Vida desplegándose”.

Imagino este espacio de Zanahuerta, pulcro, frondoso, rico en colores, texturas, en criaturas pululando de rama en flor y de flor en arbustos; y las fotos que nos comparte Mariana corroboran mi ensueño. Con éstas imágenes que se van pintando en mi mente, ya casi puedo oler la tierra mojada y los aromas exquisitos y variados que se desparraman en el aire con sólo acariciar cada aromática, cada planta, cada brote. En ese estado de paz que sólo el contacto con la sencillez de lo natural me sabe dar, escucho a Mariana decir “creo que volver a las huertas, volver a la naturaleza, es parte de un cambio cíclico que necesita la humanidad, que arrastró durante décadas la prioridad del objeto sobre el Ser. Hoy necesitamos recordar que vivimos y que vibramos. Que mejor espejo que la naturaleza para recordárnoslo!”. Amén a eso y que las huertas sigan devolviéndonos la felicidad de ser uno con la Pacha Mama.