Yarn bombing: graffitis ecológicos, estallidos de color tejidos al crochet en la ciudad

El domingo a la mañana volví después de bastante tiempo a correr por los Bosques de Palermo. Casi sin haberlo planeado, hice 10 kilómetros junto a otros miles de runners en una mañana de sol impecable.

Ahí iba yo, intentando disfrutar del paisaje para no pensar en que aún me quedaba un largo trecho por trotar, pensando en disfrutar de estar al aire libre para no perder la respiración ni sentir el esfuerzo de mis piernas, cuando ví al árbol más producido de todo el Bosque, tan colorido y orgulloso con su atuendo hecho al crochet, que me alegró la vista. Terminé la carrera en un tiempo decente y no pensé más en el asunto.

Cada vez estoy más convencida de que no hay tal cosa como las coincidencias, pero la cuestión es que al otro día fue abrir el Facebook y encontrarme con una nota de BA Street Art sobre la mismísima creadora de esa obra de arte y color que había visto durante la carrera. Así me enteré que la artesana que adorna árboles y postes y todo lo que cruce a su paso con hilos fucsisas, verdes, amarillos, se llama Licia Santuz. Ella define su trabajo como “graffiti con lana” y es la primera persona que hace yarn bomber en Buenos Aires.

Sí, me pregunté lo mismo ¿yarn qué? Yarn bombing también conocida como guerrilla knitting, urban knitting or graffiti knitting. Tantos nombres (menos uno en español, aclaro) para llamar a este tipo de graffiti o arte callejero que emplea colores vivos tejidos o al crochet en vez de usar pintura o tiza. Una bella forma de intervenir el espacio urbano, a veces demasiado árido y triste.

Licia es una artista plástica que vino desde el norte de Italia, de un lugar llamado Treviso. Hace quince años que está en el país y no hace tanto que sintió la súbita necesidad de tomar sus agujas y tejer y tejer después de ver un programa donde se mostraba a exponentes del yarn bombing. Su primera intervención fue en 2009 en los Bosques de Palermo donde vistió a un jacarandá un poco desteñido por el invierno.

En resumidas cuentas, sus obras comenzaron a despegar cuando las hijas de Licia convencieron al gerente del Cafe Voltaire, donde trabajaban, de que dejara que su madre decorara el poste de luz de la vereda. ¿Quién no querría ese estallido de color y alegría cerca? Un vecino no tardó en pedirle que le hiciera una frente a su casa. Y otro. Y otro.

Estos graffitis ecológicos están por los barrios más transitados de Buenos Aires, tomá nota: Palermo, Colegiales, Villa Crespo y Caballito. No hará falta que vayas con los ojos muy abiertos porque sus colores te llamarán la atención aunque no quieras.

Esta práctica artística aprovecha lo que tenemos para hacerlo resaltar y dar un toque curioso y personal en donde no esperamos nada distinto. En el proceso creativo no interviene ningún tóxico, no se dañan árboles, simplemente son unos hilos alegres dibujando formas atrevidas en los sitios más comunes de las ciudades del mundo. Una locura linda que empezó cuando Magda Sayeg, de Texas, fundó el movimiento yarn bombing al tejer un “vestidito” de lana para la manija de su puerta en Houston, allá por 2005.

Parece que el mundo nos pide colores porque esta tendencia se multiplica. ¿Agarramos las agujas y empezamos?

Por favor, leé todo lo que Licia tiene que contarte en la nota de BA Street Art! Todas las fotos son de propiedad de Licia Santuz. Si querés conocer a Licia, buscala en su página de Facebook Knitting Buenos Aires