Bioconstrucción por Gernot Minke

Bioconstrucción por Gernot Minke
Bioconstrucción por Gernot Minke

Como Michael Reynolds a la nave tierra, así es Gernot Minke al conjunto de la bioconstrucción. Es uno de los primeros en materializarla y quien, durante toda su vida trabajó para perfeccionarla y difundirla.

En su visita a Argentina en 2016 participó de una jornada organizada por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Allí estuvo Alternativa Verde. Fue un placer escuchar a este arquitecto e ingeniero alemán nacido en 1937.

Su saber hacer ha demostrado que los materiales nobles para construir viviendas de todo tipo son la opción más sana y económica. Tan accesible a cualquier bolsillo que la industria siempre miró con recelo sus propuestas. Es que al mercado no le interesa dar soluciones tan poco redituables para algunos.

Esto nunca detuvo a Gernot Minke. Por el contrario su obra incluye el desarrollo de más de 50 proyectos de investigación. Además avanzó en el campo de construcciones ecológicas, las viviendas de bajo costo, las construcciones en tierra, fardos de paja, bambú y techos verdes.

“Me gustan las soluciones simples”, dijo Minke. “Desde 1974 he realizado todo tipo de construcciones con bambú: cúpula geodésica, arcos, estructura y muros. Y la experiencia me lleva también a asegurar que el techo verde es la solución normal para cualquier cobertura”.

Su casa es la prueba de que el confort y lo saludable pueden traducirse en hogares sustentables. Por ejemplo, en su hogar no tiene azulejos porque las uniones entre estos generan hongos. En cambio, las paredes de barro absorben la humedad haciendo el aire mucho más limpio.

El techo verde de su morada está hecho con 15 cm tierra y vegetación densa que regula la temperatura de una manera ideal todo el año, aún en invierno. Asimismo se ampara de las ondas de alta frecuencia porque éstas no entran en una casa de barro. “Estas reducen la producción de melatonina afectando el sueño y bajando las defensas”. Por eso Minke no usa celular tampoco.

Techos Verdes según Gernot Minke

Minke es un convencido de que “el techo verde es la única solución sustentable. Sin mantenimiento duran 100 años”. Sólo hay que tener la precaución de cubrir los bordes para que no pasen los rayos ultravioletas.

Su receta es “usar tierra madre del lugar con 1 o dos partes de arena gruesa. Aún mejor, sumar leca o piedra pómez que aísla más y da más aire al suelo”.

Elije plantas silvestres del lugar porque “las gramíneas dan más colchón de aire y se encuentran por poca plata o gratis. El aislamiento lo da el colchón de vegetación denso. Aquí el rocío es el sistema de auto riego”.

Además aprovecha la parte central de las yantas. Las utiliza como tejas para impermeabilizar las cubiertas verdes. Por todo esto son de alta durabilidad (duran un siglo). De paso, al reutilizarlas, suman el beneficio de evitar liberar toxinas al quemarlas, que suele ser una solución en muchos países, no así en Alemania donde para desechar los neumáticos se cobra un impuesto.

Los techos verdes creados por Gernot Minke ofrecen 50 metros más de hoja verde por metro cuadrado que los hechos de otras formas. Poseen “5 veces más hoja verde que los parques, absorben polvo y crean un micro- clima”, se enorgullece el alemán.

También se esperanza con que la revolución de los techos verdes se viene en Bogotá, Toronto y Dinamarca gracias a que “todos los edificios públicos tendrán uno”. ¡Una gran noticia!

Minke ha comparado su “fórmula” con otras. Tras evaluar resultados llegó a la conclusión de que el resto de las terrazas verdes al poderse pisar requieren el mantenimiento de la grama y trabajar en fertilizar, usar drenaje. Todo lo que lo hace más costoso y complicado.

En cambio, los techos verdes de Minke tienen 5% de inclinación así que no necesitan drenaje ni mantenimiento. Y es por eso que  “a las empresas que venden sus sistemas no les gusta mi modelo”, bromea.

Cierra su punto sobre techos verdes diciendo que sus ciudades ideales deberían tener 1/3 edificios, 1/3 calles y 1/3 vegetación. Esto no sólo es deseable sino también, posible.

 

[/vc_column_text]

Construir con barro y bambú

Minke considera que “el ladrillo cocido es algo muerto”. Investigó con método científico otros y muy diversos elementos naturales útiles para construir edificios.

Según explicó: “fui cambiando el tema de investigación cada tres años: compresión, tensión, flexión. Chequeé la resistencia del barro y descubrí que en compresión no hay problemas pero sí cuando se da la contracción durante el secado”.

Una de las características del barro para construcción es que “absorbe mucha más humedad más que los otros materiales (cuando hay más de 50% humedad relativa)”. Por eso usó una máquina para simular lluvias tropicales y encontró que la erosión empezaba a las 3 segundos en el barro común y, con estiércol de vaca, luego de 60 minutos”.

Ante esta situación, encontró como solución “estabilizarlo con cal y calceína (proteína de queso), aceite de melaza (resultado: 23 años intacta) o emulsión asfáltica”. Cualquiera de ellas impide la erosión.

Entre las técnicas que probó durante décadas está el sistema de apisonada para hacer tapiales y usar arena suelta sin cemento y sin cal empacada en textiles. Inclusive su primera cúpula de tierra apisonada lo llevó a probar muchas técnicas para aprender qué se puede hacer con barro.

Minke comprobó que con sus principios de bioconstrucción, las cúpulas de gran tamaño, con un espesor mínimo, permiten en verano bajar la temperatura interior de 40º a 26º y, en invierno, elevarla de los 4º grados exteriores a un agradable 22º dentro de los recintos.

“Propuse este sistema ministerios para usar en todas las escuelas y kindergarten. El ahorro en energía hace que en 8 años se recuperen todos los costos de construcción”, cuenta. Como decíamos, soluciones tan sanas y accesibles no dejan de toparse con trabas. La burocracia siempre está a la orden del día.

Casas anti sísmicas con materiales naturales

Hay que derribar prejuicios: que sean materiales de la zona y fáciles de obtener no los hace malos o endebles. Tampoco las casas naturales son precarias por salirse de la norma. Gernot Minke lo comprobó después de dedicarse toda su vida a investigarlo: “el barro no es el problema sino cómo se hace la construcción”.

Él mismo hizo un tutorial en su web con los 10 errores más comunes que no deben cometerse en Bioconstrucción: ventanas horizontales en vez de verticales, falta de refuerzo horizontal o enrejado, dinteles que no penetran suficiente en la mampostería, etc. (lo mejor es trabajar sin dintel, sólo se necesita si tienen un encadenado- dice Gernot-).

En Brasil construyeron 3 casas sociales con yantas usadas y fardos de paja, adobe y abajo fardos de arroz porque su paja es muy fuerte. También se usaron postes de teléfono usados y se hizo techo verde arriba. El costo de construcción es 2/3 que si se hiciera con concreto prefabricado. “Y estos son bioclimáticos”.

Con sus 79 años, Minke sigue siendo el hacedor incansable que demuestra con hechos que la bioconstrucción es la mejor opción. Es difícil instruir sobre cómo hacerlo bien cuando hay muchos saberes que se han ido perdiendo y es aún más difícil luchar contra un poder económico tan grande como el de la construcción estandarizada. Pero nada desanima al arquitecto e ingeniero: “mi sueño era hacer una cúpula de fajos de paja autoportante en Eslovaquia y ya hicimos 8 bóvedas”.

[icon_text box_type=”normal” icon=”fa-info-circle” icon_type=”normal” icon_position=”left_from_title” icon_size=”fa-lg” use_custom_icon_size=”no” title=”Información importante” title_tag=”h3″ separator=”no” text=”