Muñecos de tela recuperada, jugar cuidando al planeta

Alguna vez me animé a mostrarles cómo hice mi propio muñeco con telas recuperadas y en este post los invito a algo aún más entretenido: ¡a entrar en el mágico mundo de los mostros, las formas, los colores y la fabricación sustentable de Pobre Perro!

Las manos hacendosas y el espíritu de la reutilización detrás de Pobre Perro es Ludmila quien empezó en esto de las telas, los tijeretazos y las puntadas después de estudiar Vestuario Escénico en el San Martín. “El proyecto en sí arrancó hace largo tiempo, poco más de 5 años cuando empecé haciendo ropa. Después me fui a vivir a Córdoba con mi novio y empecé a trabajar en una cooperativa de artesanos en donde vendía esa ropa y accesorios aprovechando descarte textil que juntaba por la calle Avellaneda cuando venía a visitar a mi mamá. Para una fecha festiva surgió la necesidad de hacer un producto para chicos porque no había nada que cubriera ese nicho. Yo había empezado a hacer muñecos pero no me había animado a socializarlos hasta ese momento que, ante el pedido, me animé y, para mi sorpresa, ¡se vendieron en un día!”.

“Pasó el tiempo, tuve un hijo, mejoré las terminaciones, las presentaciones (aunque siempre se puede seguir mejorando) conseguí locales que vendieran mis productos, después que directamente me los compren y siempre seguí participando en ferias”. De esta manera fue creciendo el emprendimiento y fue desparramando criaturitas simpáticas en la vida de muchos niños.

Como suele suceder, el paso del tiempo va trayendo experiencia y saberes y “la idea fue puliéndose y conseguí gracias a una compañera de la cooperativa una fábrica de ropa para chicos que cada tanto me regala un poco de su descarte de fábrica y con esas telas trabajo…casi no compro materiales (salvo el vellón siliconado y los hilos) y una conocida que trabaja en Cáritas a veces me consigue cosas para comprar por poco costo. Eso sin contar todos los que me conocen me regalan material para trabajar”.

La colección de Pobre Perro incluye detalles como bolsillos traseros para guardar ¿secretos? 😉

También se pueden encargar los súper almohadones mostros:

Un mostro llavero se va colgado del espejo retrovisor de un auto:

Y como la creatividad de la mano de la sustentabilidad no conoce límites, Ludmila también se anima al mobiliario sustentable con tubos recuperados:

Ludmila nos cuenta que considera que un comercio más justo es posible y, por eso, “trato que mis productos puedan llegar a manos de quienes no pueden comprar otros por los costos elevados. Como no compro la tela no recargo ese material en el precio final”. Bajo esta lógica y con el concepto firme de buscar el juego y lo lúdico para todos -y sin importar edades- Pobre Perro agrupa una amplitud de productos que nos llenan de buena vibra y nos invitan a relajarnos y pasar la posta del cuidado del planeta ¡sin dejar de divertirnos ni por un momento!

Los dejo con la frutilla del postre: ¡verduras y hasta huevos hechos de telas recuperadas! ¡Son tan lindos que quiero unas para mi!

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