Turismo responsable: una posada de campo ecológica en Tafí del Valle

de padres tucumanos y se fue muy joven a estudiar ingeniera a Francia. Se endulzó de viajes y salió a recorrer Europa. Su destino lo llevó a las montañas donde vivió 20 años en Grenoble.  Su pasión lo volvió técnico ceramista y astrónomo aficionado. Sus vidas viajeras se entrelazaron en Madrid y Tafí del Valle fue el lugar que eligieron para asentarse juntos y decididos a una vida en común. ¿Y de qué pinta esto con la ecología? Ahí vamos…

Corrían los años 80 y Juan ya estaba de avanzada en las cuestiones ambientales. Sin ir más lejos, es ecologista militante desde principios de los 90 (además de ex fabricante de productos biológicos certificados en Francia.) Por eso, cuando planearon la construcción de la casa de campo en Tafí, se pensó en materiales naturales y tradicionales de la zona (paredes de adobe y techos de paja) y en poner en práctica la idea de reciclar y las formas de arquitecturas ancestrales.

Años después, se les ocurrió convertir esa morada en un lugar para recibir viajeros. Es por eso que el carácter ecológico de la casa pre existió a la idea de la hotelería. “La ética, filosofía, pasión y amor por la naturaleza venían de nuestras experiencias pasadas e hicieron que lo lleváramos a cabo completándola con una infinidad de ideas y detalles. Finalmente inauguramos la posada en el verano 2009”, cuenta Fabienne desde ese rincón privilegiado del norte argentino.

Conocían al turismo responsable de sus aventuras por Francia en las que siempre elegían lugares de carácter ecológico en casa de familias y granjas pedagógicas. “De ahí nació la primera idea de hacer de la casa de campo una Maison d`hôtes de charme, es decir, una casa de estilo tradicional donde los anfitriones están siempre (todo el año, sin interrupción) para recibir y atender a sus huéspedes”.

La llamaran Inti watana y desde sus inicios “brinda confort y un valor agregado para los curiosos: aprender, compartir, sorprenderse en vacaciones al entrar en comunión con la naturaleza, además, (volver a) aprender a cuidarla… sin dejar a un lado el bienestar físico y mental, el descanso que toda persona que viaja necesita y todo lo que el entorno, el valle ofrece para deslumbrarse”.

“El turismo permite el contacto con mucha gente, y es una excelente manera de desarrollar a través del diálogo una conciencia ecológica“. Después de unos días de estar en este pedacito de cerro tucumano, “muchos manifiestan que se sienten “como en casa” o que desearían que su casa fuera igual”. Las enseñanzas eco hacen que “algunos vuelvan a escribir pidiendo consejos sobre cómo implementar algunas prácticas en sus hogares. Otros, profesionales en distintas áreas, aportan ideas al proyecto”. Es decir, lo que despierta la Posada lleva a un ida y vuelta que nutre y ayuda a ir por más.

Cada pequeña acción puede ser educativa, por ejemplo, cuenta Fabienne: si un huésped pide que se aumente la calefacción en el dormitorio (que está a 20 grados en invierno gracias a la ventilación y acumulación de energía) ellos le explican que mejor que aumentar el calor ambiente generando gastos innecesarios hay que abrigarse más. “Esto sorprende pero es bien recibido por la mayoría ya que tratamos de pasar el mensaje y hacer cambiar algunos “malos” hábitos. En invierno hay que abrigarse y dormir con una buena frazada sin sobre calentar el dormitorio”. 

En la posada además de aprender buenos hábitos se pueden (re)descubrir aspectos del Universo como los astros, en particular el sol, el movimiento de la Tierra, los cielos y sus estrellas al visitar los relojes solares diseñados científica y artísticamente por Juan. “La temática está  en cada rincón y detalle de la posada como homenaje constante a nuestro Planeta Tierra con el deseo de despertar en cada persona que la habita y la visita cierta sensibilización y el deseo de cuidarla”.

Fabbiene y Juan creen que un eco hotel no es tener forzosamente paneles solares que, muchas veces, obedece a una estrategia de marketing más que a un deseo de ser sutentables. “Para nosotros, el tener un hotel de carácter ecológico es, antes de todo, un conjunto de conceptos e ideas que respetan el medio ambiente. No se necesita demasiados esfuerzos, tampoco se requiere mucha inversión o dinero para ponerlo en práctica. Se necesita ciertos conocimientos, mucha curiosidad, cierta actitud, constancia, apertura de espíritu, deseo de aprender sobre lo que nos rodea y el lugar donde vivimos para mejorar lo que ya existe y asociar a la vez ecología y sustentabilidad. Pensamos también que es necesario capacitarse, hacerse asesorar, guiarse por gente especializada, constantemente. Estar siempre en una mejora continua”.

Bajo esas premisas es que la Posada fue premiada en 2013 por NOATIC por la aplicación de herramientas tecnológicas para generar un Turismo Responsable favorable para la Sociedad y el medio ambiente.

Hay mucho más para contar sobre Inti Watana y sus dueños, pero prefiero seguirla en otro posteo especial para mostrarles todo lo que tiene que ver con la forma de construcción de la posada, que estoy segura les va a interesar muchísimo. También las actividades que ofrecen y su huerta. Pero ya volveremos a este pequeño paraíso de cerros verdes en verano y nieve en invierno, de naturaleza frondosa y sabiduría de pueblos nativos…

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