Containers reciclados: 3 diversos y geniales usos

Luego descubrimos las “maravillas” de la globalización, usando algodones hindúes, tecnología japonesa, peluches chinos, café colombiano, libros españoles, granos argentinos, etc. Para quienes no estaban metidos en medio de la cadena que llevaba una cosa de un punto del planeta al otro, la mayoría de nosotros, todo aparecía en la góndola como por arte de magia.

Los recursos parecían infinitos y no importaba que los gastos de energía que se requirieran fueran excesivos. ¡Total todo era fácil! Así los containers (esos receptáculos de metal rectangulares que se amontonan en los puertos) se hicieron populares, resguardando los productos internacionales que el mercado esperaba con ansias para multiplicar ofertas y generar extraños boom de “todo por dos pesos” (comercios donde todo se vendía muy, muy barato en la década de los 90).

Como después de una fiesta descontrolada, llegaron los momentos de pagar los platos rotos. La basura comenzó a ser tan visible que ya no la pudimos barrer debajo de la alfombra. Hubo gobiernos que se hicieron cargo antes y otros que aún están pataleando cual niños para no hacerlo. En el medio de la sobredosis de consumo de la sociedad globalizada (que no en todos los aspectos es algo negativo, vale aclarar), los containers que ya no servían se acumulaban -como cómplices culposos- de nuestra internacionalización consumista.

Por suerte, las 3R volvieron al rescate y esos contenedores sólidos, espaciosos y en desuso se terminaron por convertir en recursos para crear ¡edificios, locales, oficinas, cuartos de hoteles!  ¿Una solución habitacional? Sí, los containers pueden ser modificados para albergar personas con todas las comodidades necesarias. Basta asegurarse que no hayan sido usados para transportar nada tóxico, luego revestirlos, hacerles ventanas, añadir tuberías y electricidad. Inclusive pueden apilarse hasta 10 y crear un gran módulo. Son más baratos que las construcciones de hormigón y, apenas con unas refacciones, ya están listos para usar.

Como seguramente ya estabas al tanto de esto, sólo quería mostrarte tres usos distintos e interesantes para los que pueden ser usados los containers reciclados. La idea es descubrir que  como se adaptan a todoson un mundo de posibilidades. ¡Empecemos!

1. Como biblioteca

En Batu decidieron darles un uso que, a mi gusto, es lo más: como librería. Hecha con ocho containers cada uno de los cuales tuvo un costo de 820 dólares. Batu es un pequeño pueblo cuya actividad principal es la agricultura y que ha crecido al punto que se ha hecho tradicional y cosmopolita a la vez. Lo malo es que las diferencias entre los que más y los que menos tienen no para de crecer.

La biblioteca hecha con contaniners permite igualar un poco la situación, poniendo a disposición de todos 6.000 libros y una pequeña clínica gratuita.  La biblioteca Aim, como dice  Bookpatrol, “cuestiona el rol de la arquitectura como un resultado de la comodidad y la materialidad”. Y es linda y divertida. ¿No les parece?

 

2. Como oficinas y departamentos

En la zona portuaria de Londres -como si fuera el Puerto Madero argentino-, existe un lugar llamado “Container City“. Concebida por Urban Space Management en 2001 (¡y yo recién me entero!), la ciudad de contenedores fue hecha en cinco meses. Con una altura de tres pisos, se armaron 12 estudios de trabajo que fueron una inspiración que derivó, al poco tiempo, en otro bloque, esta vez de 4 pisos y para usar como apartamentos.

Container City buscó ser una construcción de bajo costo al mismo tiempo que ser ambientalmente amigable. El 80% de los materiales usados fueron reciclados.

cmglee

cmglee

Así luce un depto de Container City:

Te invito a  dar un paseo en video por esta ciudad de containers, click aquí.

En Amsterdaam, por ejemplo, los containers reciclados fueron utilizados para armar departamentos para estudiantes. El Proyecto Keetwonen fue pensado como la ciudad de este tipo más grande del mundo. Alberga a 1.000 estudiantes y los responsables de diseñarlo fueron Tempo Housing allá por 2006.

A diferencia de lo que puedas pensar, al ser bien aislados, los deptos de Keetwonen están bien preparados térmicamente y son sorprendentemente comfortables y silenciosas. Cuentan con balcón, baño, cocina y espacio para dormir y estudiar con grandes ventanas. El parque para estacionar bicis es gigante. No hay más que agregar: Kentwood ha sido un éxito total, razones a la vista.

Revedecor

Otro ejemplo de containers convertidos en edificio de oficinas, otra vez en Londres: The River Side Building. Con vistas del Thames y a un precio más accesible estas 22 oficinas se encuentran cerca de Container City. Aquí se reciclaron 73 containers en 80 días!

Fin Fahey

Sólo para que sepan, en Argentina basta poner “containers reciclados” en Google para tener una oferta enorme de ellos. Así encontré este diseño, bien argentino, que me gustó muuuucho. Es de una empresa llamada 4housing.

Otro ejemplo de container reciclado en la naturaleza. ¡Quiero!

3. Con usos comerciales

Finalmente, no desestimemos el potencial de estos rectángulos metálicos como locales para marcas de todo tipo. De hecho, Starbucks abrió en 2012 este local en Tukwila, Washington. Además de la construcción en sí, los containers puden pensarse con otros requisitos ecológicos como el uso de energía solar, tratamiento de desechos y aguas cloacales y demás pautas. Este en particular cumple con las pautas LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) un sistema de certificación de edificios sostenibles, desarrollado por el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos (US Green Building Council).

Hello Geeky