Tintes naturales, lanas y procesos textiles sustentables desde Lucerna

recursos.

Es muy curioso que antes de que el supuesto Progreso llegara al mundo, y con él la revolución industrial y el boom de la población, las cosas se hacían bastante parecido a lo que ahora debemos re-aprender. Sólo por mencionar un caso, las tinturas supieron ser distintas alguna vez. Es decir, los pueblos nativos antes de disponer de químicos encontraban pigmentos para colorear sus vestimentas y sus piezas de alfarería, por ejemplo, en elementos naturales.
Siglos atrás, se hacía lo mejor con lo que se disponía y eso naturalmente llevaba a no dañar el entorno. Después llegarían las tinturas sintéticas hechas a base de compuestos químicos que nos han permitido ampliar la paleta de nuestro guardarropas pero también han implicado un grado de contaminación importante (en tanto las sustancias pasan al agua y también pueden ser nocivas al contacto con la piel).
Por suerte, el movimiento de emprendedores que aprovechan el potencial de volver a los ciclos más naturales para crear productos más sanos y bellos sigue creciendo y, en la maraña de ideas y pasiones, nos encontramos con dos diseñadores que retoman los saberes en tintes y los mezclan con la sustentabilidad para crear una alternativa interesantísima como Anna & Juan.

Este es un proyecto que empezó a rodar en 2011 y que pude conocer gracias a Alma Singer, con Vero siempre con el ojo afilado para detectar cosas nuevas y lindas a su alrededor. A través de este post, me enteré de la existencia de esta idea/realidad de Josefina Eliggi y Luzius Schnellmann, diseñadores textil y gráfico, en ese orden, quienes desde Suiza se encargan de redefinir la aplicación de tinturas naturales y recuperar técnicas textiles tradicionales con un acercamiento sustentable.

Ellos mismos definen a Anna & Juan como una plataforma que permite a las personas participar en diferentes procesos textiles. Pone al alcance conocimiento (tinturas naturales y workshops de tejido) y materiales listos para usar, como lanas naturalmente coloreadas, todo con el fin de crear conciencia y construir comunidad. Sus valores son conocimiento, comunicad, simplicidad y responsabilidad“.

Océano mediante, vía mail, charlamos con Josefina desde Lucerna. Ella, que fue a Suiza en 2011 a hacer un Master en Diseño de Producto y Management, encontró en Anna & Juan no sólo su trabajo de tesis sino un proyecto a largo plazo. Contó que a pesar de haber crecido en países y continentes bien distintos, tanto a ella como a Luzius, se les inculcó el respeto por la naturaleza desde chicos. El destino, tal vez, ya sabía entonces que iba a cruzar sus historias  años después, en Alemania, cuando corriera el 2010. La coincidencia se dio en la Sustainable Summer School donde Luzius co-dirigía uno de los workshops.

“Nuestro proyecto surgió de nuestras charlas sobre diseño y sustentabilidad. Más allá de cualquier slogan y movida de marketing, creemos que el cuidado del medio ambiente y la utilización de los recursos es responsabilidad de todos, pero especialmente de los diseñadores que crean productos y necesidades“, enfatizó.

Los materiales con que trabajan hablan de su filosofía: los tintes nacen de una inquietud que Josefina siempre tuvo, “soy diseñadora textil y nunca me convenció demasiado el olor fuerte que tienen las tintas de serigrafía al agua y siempre que lavaba los schablones me preguntaba ¿qué pasará con todas estas sustancias? ¿qué tan inofensivas son? Por eso es que los tintes naturales son interesantes como recurso estético, y como alternativa a los colorantes sintéticos, que en muchos casos son peligrosos para la salud”.

La lana se elige por ser un material asequible localmente y porque posee gran afinidad con los tintes naturales de origen vegetal. Además, es una fibra muy versátil, elástica y con propiedades aislantes. Más aún, la producción de punto (prendas tejidas) genera menos desechos que la producción de prendas a partir de tejidos planos (telas).

Nobleza obliga, nos aclara que “los tintes naturales no son sustentables per se, y algunos mordientes (las sustancias que se emplean para la fijación del tinte en las fibras) son sumamente tóxicos. Por otro lado, implican una noción del tiempo diferente porque los resultados no son inmediatos”.

Otros ritmos, una dedicación más íntima con los procesos, todo un nuevo acercamiento. Pero, ¿de qué elementos naturales se valen para crear los tintes? Jose respondió: “utilizamos únicamente recursos renovables y de origen vegetal. La utilización de plantas como material tintóreo es una práctica muy antigua. Los tintes pueden obtenerse de ciertas raíces, tallos, hojas, flores, frutos y semillas. De esta manera, la paleta depende de cada región y estación del año. Esta idea nos parece particularmente interesante porque conlleva una concepción espacial y temporal antagónica a la que predomina hoy en día”.

La columna vertebral de todo proyecto es la coherencia entre sus principios y su implementación y es por eso que no nos asombra que las almas mater de Anna & Juan tengan, desde el año pasado, un jardín de 52 metros cuadrados en el cual cultivan 8 especies diferentes de plantas tintóreas incluyendo las tres más importantes: rubia (Rubia Tinctorum), índigo japonés (?Polygonum tinctorum?) y reseda luteola.

Además, y haciendo acción el principio “comunidad”, Jose y Luzius están interesados en “trabajar con otras compañías y generar vínculos” y por eso “nos pusimos en contacto con uno de los mayores proveedores de verduras orgánicas de Suiza para evaluar la posibilidad de utilizar los sobrantes de su producción – cáscaras de cebolla, tallos de zanahoria e hinojo, hojas de ruibarbo, etc – en la elaboración de nuestros tintes“. Si existiera la posibilidad de que algo sea genial por demás, yo anotaría a esta dupla de diseñadores en esa categoría!

La propuesta no termina aquí sino que se ramifica en otra expresión del espíritu de Anna & Juan, los workshops participativos. Se trata de compartir los saberes con el objetivo de generar conciencia y crear una comunidad.

No pude resistir la tentación de preguntarle a Josefina por su mirada sobre cómo es vivir en un país tan distinto en materia de asuntos ecológicos. ¿Imaginan ustedes qué se sentirá que todo marche medianamente como debería ser? Según lo que ella misma ve “las políticas están más avanzadas porque hay más recursos económicos y las necesidades mínimas están cubiertas. La basura se separa religiosamente – vidrio, metal, plásticos, papel, cartón, textiles, orgánicos – y se recicla. La recolección de residuos está muy regulada. Para cada distrito hay una “bolsa oficial” que se vende en cualquier supermercado: más basura tirás, más dinero pagás.”

¿ Y el transporte público? Excelente, califica Jose, “casi todos las unidades utilizan electricidad en lugar de nafta o gasoil. También hay mucha gente se mueve en bicicleta y las ciudades están preparadas para ello (hay lugares para dejar las bicicletas al resguardo, bicisendas, etc). Como el espacio es reducido, la gente se desespera por tener un pedacito de verde y planta en donde puede: balcones, terrazas, incluso surgen jardines en los techos de edificios en el medio de la ciudad”.

En conclusión “hay mucho respeto por el otro y mucha conciencia que tiene que ver directamente con la educación”. Pero así como algunas cosas están resueltas, puede pasar que las personas estén tan a gusto que su creatividad se estanque. Tuve que preguntarle “¿Hay movida de emprendedores verdes allá? Suponemos que los hay, pero hasta ahora no hemos encontrado un sitio en común. En este sentido, me da la sensación de que ser independiente en Suiza es más difícil”.

PD: seguiría contándoles de Anna & Juan pero los caracteres en un post son tiranos. Los invito a conocer más en su Facebook y en su blog.  Mientras tanto, esperamos que pronto estén en Argentina para deleitarnos con sus productos y aprender en sus workshops. ¡Eso me encantaría!