Lugares con playa y bosque en la Costa Atlántica

Lugares con playa y bosque en la Costa Atlántica
Lugares con playa y bosque en la Costa Atlántica

Hace ya un tiempo pude visitar dos de los lugares con playa y bosque en la Costa Atlántica: la Reserva Dunífera de Miramar y el Pinar del Norte en Villa Gesell.

No se ustedes pero a mi en las vacaciones si hay algo que me gusta es tener contacto con la naturaleza. Mar, cerros, ríos, aire puro, mucho verde al alcance de la mano.

Ambos bosques me transmitieron esa paz única de estar custodiada por arboledas tupidas y despertaron la curiosidad de saberme inmersa en un ecosistema que me abría las puertas a su casa. Visitar ese hogar, el de otras criaturas es como correrse del tiempo.

Lo cierto es que al conocer estos dos lugares con playa y bosque en Argentina, también descubrí que no están exentos de riesgos ambientales. Los intereses inmobiliarios, en manos de personas con mucha avidez por el dinero y poco respeto por el medio ambiente -tanto privados como gobernantes-, intentan levantar cabañas para explotar turísticamente reservas naturales.

Miramar: Bosque energético y Reserva Dunífera

El bosque energético y la Reserva están en el mismo extremo de Miramar, al sur.

La leyenda popular cuenta que el bosque está levantado en una zona de magnética y es por ello que las ramitas de los árboles siempre que se pongan en forma de “T” permanecerán en perfecto equilibrio.

Algunos lugareños apuestan más alto y dicen que este fenómeno es por ser ésta, tierra de alienígenas. Lo cierto es que es un paseo muy bello que atrae a locales y ajenos y donde la naturaleza crea el marco soñado para que Bambi aparezca en cualquier momento.

La Reserva Dunífera está muy cerquita de la ciudad (a sólo 1,5 km), discurre junto al mar y camino a Mar del Sud. Es ideal para caminarla o andarla en bicicleta, un gran espacio mezcla de arena y verde para que las personas disfruten.

Además, dentro se encuentran el médano mas alto de todo el país, la gruta de la virgen de Lourdes, el museo prehistórico y etnográfico Punta Hermengo y una granja educativa.

Lamentablemente, el lugar privilegiado frente al mar y en medio de una vegetación frondosa que tiene el “Vivero” (como también es conocido) hizo que se quisiera explotarlo turísticamente mediante la construcción de un complejo llamado “Cabañas Frontera Sur” y, aunque el proyecto no pudo ser terminado aún, ya hay algunas funcionando.

Para lograrlo, por supuesto no hubo reparos en talar árboles y cercenar lugares públicos en pos del beneficio de unos pocos. De más está decir que alquilar esas cabañas no es barato y que la Reserva se privatiza impunemente.

Los vecinos de Miramar crearon la Asamblea Demolición Cabañas Frontera Sur y dan pelea haciendo marchas y campañas de todo tipo. La Justicia retrasa la finalización de las obras pero es demasiado tibia para dar la orden de erradicarla por completo, en una situación que se prolonga desde 2010.

Algunas fotos de los vecinos que denuncian el daño ya hecho:

Demolición Cabañas Frontera Sur

Demolición Cabañas Frontera Sur

Demolición Cabañas Frontera Sur

Bosque y mar en Villa Gesell: Pinar del Norte

¡Qué lugar maravilloso! El Pinar del Norte está en la zona fundacional de Villa Gesell. Cuesta creer que hace 100 años esta ciudad veraniega no eran más que dunas rebeldes que no permanecían iguales por mucho tiempo debido a los vientos, aún más rebeldes, que venían de la costa.

Más increíble es que Carlos Idaho Gesell, un empresario cuarentón con alma de inventor empedernido, compró estos páramos de arena con la loca idea de volverlos un bosque.

Sí, claro, el mismo bosque que hoy vemos sutil y estoico levantánose de la arena es fruto de años de empecinado trabajo de Don Gesell.

Años en que los suelos no se fijaban, en que los pequeños árboles eran sepultados por aluviones de arena, en que las personas lo veían como a un “enajenado” que iba a fracasar. Porque, vamos a decirlo, ¿a quién más que a un loco se le hubiera ocurrido domar médanos?

Pero Don Gesell lo logró. Creó este bosque, lo expandió y así nació la Villa que lleva su nombre. La osadía le costó mucho dinero, le valió un divorcio y el resentimiento de alguno de sus seis hijos.

A los grandes transgresores de su tiempo suelen pasarle estas cosas. Más que nada, el bosque que creó Carlos Idaho Gesell le valió el paso a la inmortalidad. Nadie olvidará jamás su logro, el que esta franja de la Costa Atlántica sea hoy una ciudad.

Pueden visitar dentro del Pinar Norte las dos casas de Don Gesell que hoy son museos y también el Museo de los Pioneros. Pueden planear un lindo picnic bajo la sombra de los pinos, escuchando el mar y los pájaros. Es un sitio al que no me cansaría de volver.

Saliendo del Bosque en sentido norte hay más dunas, bellas dunas, que en 2010 otro grupo inmboliario quiso convertirlas en “Mandalay”, un complejo habitacional. La Asamblea Ciudadana Villa Gesell levantó su voz en contra de esta intención de destruir los médanos costeros. Acamparon para impedir que las palas se lleven su arena y su historia. La acción conjunta de los vecinos logró impedir el atropello.

Lugar de acampe hecho con botellas recicladas

Esperemos que en Miramar también se respete a los ciudadanos como pasó en Gesell, porque queremos seguir disfrutando de espacios naturales y porque hacerlo es un derecho de todos.

Lo importante que se deduce de estos dos casos -de los que seguro conocerás uno por donde vivas- es que cuando un derecho de la naturaleza se vulnera, siempre hay un grupo de hombres y mujeres dispuestos a defenderlos.

Todas las fotos son de Santiago Callone y mías, si las utilizan, por favor citen la fuente. ¡Gracias!