Alternativa Verde | Ondas electromagnéticas y sus efectos: ¿mito o realidad?
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Ondas electromagnéticas y sus efectos: ¿mito o realidad?

No me había detenido a pensar en las ondas electromagnéticas hasta que ví la serie Better Call Saul. En ella el hermano del protagonista sufre de hipersensibilidad a estas ondas y su misma “condición” lo inhabilita al punto que no puede salir de su hogar. Al poco tiempo conocí la propuesta de Orgonitos Buenos Aires y desde entonces estuve queriendo escribir esta nota sobre qué se sabe al respecto de estas radiofrecuencias.

Está claro que es un tema polémico. Existen ondas que emana naturalmente el planeta y otras que generamos los humanos con nuestras actividades. Hasta aquí, lo que nadie discute. Luego las aguas se dividen: están quienes creen en su incidencia negativa en la salud humana y quienes no.

Voces en contra y a favor

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó en 2011 a las ondas electromagnéticas en el grupo 2B de la clasificación de elementos cancerígenos, en la que entra todo aquello que “posiblemente cancerígeno“. A pesar de asegurar que destina recursos a investigar qué efectos tienen las ondas, la OMS no arriesga nada concluyente al respecto.

El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) de España desestima la existencia de la “hipersensibilidad electromagnética”, enfermedad producida por los campos electromagnéticos que provoca mareos, vómitos y malestar general. Asimismo considera que ni celulares ni escáner de aeropuertos o similares emiten ondas nocivas y que “tendrías que subirte a una antena durante horas para sentir un dolor de cabeza”.

Se habla de un miedo infundado como si hubiera “una paranoia ciudadana” con este tema. Sin embargo, considerando la presunta inocuidad, resulta raro que en muchos países la Justicia haya fallado para que las torres electromagnéticas no se instalen cerca de escuelas (y en algunos casos hasta de plazas). Inclusive resulta llamativo la poca y contradictoria información que hay sobre este tema.

El Dr. Johansson del Instituto Karolinska de Estocolmo es una de las pocas referencias válidas. Asegura que las ondas electromagnéticas sí afectan nuestro equilibrio aumentando las alergias, reduciendo el efecto de ciertos drogas, favoreciendo la fragmentación de ADN y la relación con determinados cánceres.

La charla TED de Jeromy Johnson , un ingeniero civil que trabajaba en Silicon Valley y hoy sufre por su hipersensibilidad, sigue la línea de Johansson y asegura que “todos estamos afectados, podamos sentirlo o no”. Enumera como síntomas al insomnio, dolores de cabeza, zumbido de oídos, fatiga, irritabilidad y stress.

En su charla Jeromy cuenta que se ha dedicado a buscar estudios al respecto porque él mismo era escéptico a creer que fueran las ondas las causantes de su estado. Recibe tantos casos como el suyo que ahora está seguro de que si “cada célula de nuestro cuerpo se comunica a través de ondas eléctricas, pensar que podemos añadir micro ondas a nuestro ambiente sin ser afectados es algo falso.”

En Argentina, dentro del sitio del Ministerio de Salud de la Nación, no encontré datos oficiales. Lo más fiable proviene del CePETel en Seminario de Electropolución CEM, Efectos de la Contaminación Electromagnética sobre el ser humano en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) sobre crear consciencia en la utilización de estas tecnologías para prevenir los efectos de la radiación en la salud.

Pueden leer la conferencia en esta nota pero destaco que “la radiación acumulada en el tiempo que recibe cada persona es acumulable año a año. Mientras más jóvenes comenzamos a utilizar teléfonos móviles, más radiación acumulamos. El cuerpo no está preparado para eso“.

Soluciones

Desconectar el WIFI a la noche y apagar los celulares, mantenarlos lejos de la cabeza y usar “manos libres” o auriculares al hacer llamadas, reducir el tiempo que los niños están conectados y volver a conectarse por ethernet son algunas de las sugerencias para no exponernos tanto a las posibles causas nocivas de las ondas.

A esto me permito sumar al “orgonito“, el dispositivo para la purificación y la armonización de los ambientes, tanto en hogares como en espacios de trabajo, así como también contribuye a cuidar el medio ambiente a través de su acción, explica Natalia Pérez de Orgonitos Buenos Aires.

“Vivimos rodeados de aparatos eléctricos y torres transmisoras, desconociendo el efecto nocivo que puede generar en distinta medida en nuestra salud. El orgonito recicla las energías perjudiciales, porque anula la energía DOR (death orgon) procedente de la conglomeración de torres de antenas Celulares, TV y Radio, transformando la energía resultante de las emisiones electromagnéticas en energía limpia orgónica armónica”, señala Natalia.

Podríamos decir que éste es un tema de creer o reventar. Para mi, sólo pensando en cómo hasta no hace tantas décadas creíamos que los cigarrillos no enfermaban, no puedo más que tomar mis recaudos antes de creer ciegamente en que las ondas electromagnéticas son inofensivas. Ustedes, ¿qué creen?

 

 

 

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