Alternativa Verde | Estas mujeres caminan la ciudad para reinventarla
20593
post-template-default,single,single-post,postid-20593,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

Estas mujeres caminan la ciudad para reinventarla

Hay dos mujeres argentinas que te muestran Buenos Aires desde otra mirada y te invitan a caminar las calles sin miedos, deteniéndote en detalles importantes que pasan desapercibidos a la vista de la mayoría. Con dos abordajes distintos entre sí, ellas buscan que queramos y nos involucremos más con la urbe donde vivimos.  

Carolina Huffmann de Urbanismo Vivo y Ludmila Medina de La ciudad nos regala sabores son las protagonistas de una movida singular que sacude lo cotidiano. En los últimos meses Alternativa Verde se unió a las recorridas que realizan por los barrios. Las convocatorias son abiertas y se hacen por Facebook. Se cita en una esquina y se sale a por el itinerario que descubrirá datos y curiosidades que permiten comprender mejor la historia detrás de la arquitectura (sus puntos flacos, su valor) y la naturaleza de Buenos Aires. 

Carolina lee la traza urbana desde su conocimiento como arquitectura y Ludmila lo hace desde sus conocimientos en agronomía y producción vegetal. Ambas podrían haberse quedado en lo clásico de su profesión pero su sensibilidad y la causalidad quisieron algo distinto para ellas. 

Carolina conoció la historia de Jane Jacobs, una teórica del urbanismo y luchadora que en los años 60/70 impidió que las autopistas terminaran con su barrio de Nueva York. Jacobs se transformó en activista y escribió un libro en el que explica por qué y cómo las ciudades deben ser pensadas y construidas para las personas, para la interacción, para el disfrute. Ni estacionamientos a cielo libre ni dormitorios donde se está de paso. 

Caro se sumó a organizar las caminatas llamadas Jane Walks, una herramienta de divulgación sobre otra forma de hacer ciudades, un acercamiento más  revolucionario y humanista a las moles que muchas veces nos intimidan. Una herramienta en la que pone toda su pasión y profesionalismo y que son totalmente gratuitas. Conocimiento bajado a tierra para repensarnos, ¡una idea maravillosa y revolucionaria!

Ludmila participó de un censo de árboles y descubrió que los frutales estaban en plena ciudad esperando que sus frutos sirvieran de rico, nutritivo y gratuito alimento. Así comenzó en 2010 a mapearlos y a organizar salidas con vecinos para enseñarles su ubicación y cómo cosecharlos.  En definitiva, para enseñar a conectarnos con la naturaleza en plena city 

Alternativa Verde estuvo en dos de las citas que se realizaron en Coghlan y en Liniers. Decenas fueron los interesados y curiosos que se juntaron: grandes y chicos, en bici, con el perro, con amigos, en pareja… Se frenaba en cada esquina, punto de interés o en cada árbol o hierba (naranjos, limones, olivo, paraíso, diente de león, paico y mucho más) -dependiendo el caso- y la información y las historias manaban de Caro y Ludmila para hacernos ver más allá de lo visible.  

Cuando los edificios le ganan a los espacios verdes, cuando los comercios no tienen variedad de rubros, cuando las viejas edificaciones se tiran abajo y se pierde la historia, estamos frente a síntomas de barrios que adolecen de la vida que todos añoramos. La diversidad que da la riqueza de los pobladores y el compromiso con el cuidado de lo público se van perdiendo, contó Carolina mientras andábamos por Coghlan. 

Los árboles mejoran nuestra calidad de vida, esa es la clara enseñanza de La ciudad nos regala sabores. Comer una fruta “citadina” no es más tóxico que comer una regada con agrotóxicos. Y siempre que se le pida permiso al vecino en cuya vereda está el árbol, se puede comer algo rico sin poner un centavo de por medio.  

Además, muchos de los “yuyos” que solemos llamar “malezas” no son más que verdes que podemos sumar a cualquier ensalada. Son “buenezas” que pueden cultivarse o cosecharse sin mayores esfuerzos y precauciones. ¡El alimento aún crece entre el cemento aunque nadie nos lo haya dicho antes!  

Hay muchos tesoros escondidos a plena vista: transformaciones urbanas, sitios históricos, construcciones únicas, árboles tropicales, nativos y exóticos. En estos tiempos en que todos temen transitar por la ciudad, donde la desconfianza prima, donde lo público está ninguneado, las iniciativas de Caro y Ludmila son aire fresco que trae ganas de recuperar lo común para mejorarlo y poder disfrutarlo. 

En vistas de que la tendencia es que la mayoría de la población mundial vivirá en ciudades dentro de pocas décadas y que los efectos del cambio climático se sentirán fuertemente en ellas es momento de poner atención y actuar. Aquí tenemos dos puntas interesantes: ciudades para las personas y no para coches, caminables, con pequeños comercios como antaño, espacios para cruzarse, conocerse e interactuar, con viviendas sociales (el gran ejemplo es Barcelona). Árboles para sanar el aire, moderar el clima, absorber el agua y dar comida.  

Dos cuestionamientos positivos y constructivos a lo dado, a estas urbes que habitamos sin pensar en su potencial. Dos mujeres que son todo empuje y trabajo. Dos lindas ideas en las que te invito a participar ni bien puedas. La vas a pasar genial y te vas a ir sintiéndote mucho más conectado con lo que te rodea.

Sin Comentarios

Lo sentimos, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.

Conocé nuestro Mercado de productos naturales.