Alternativa Verde | Mi experiencia viviendo #UnaSemanaSinPlástico
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Mi experiencia viviendo #UnaSemanaSinPlástico

vivir sin consumir plástico, producto omnipresente en nuestra cultura si los hay, debo confesarles que es algo im-po-si-ble de hacer sin previsión y planificación, un rasgo que yo no logro tener en mi vida. Toda compra imprevista es un desafío en el que tenemos todas las de perder. Y eso es exactamente lo que me pasó. Puedo decir que pude llevar la premisa #PlasticFree casi en un 80% pero, por ejemplo, un buen día fuí a comprar jabón y, en un momento de descuido, elegí por el aroma y no por el envase y me terminé trayendo plástico en el envoltorio. Una semana sin plásitco En esos 7 días pude reducir muchísimo la cantidad “normal” de packaging de este tipo pero no eliminarlo por completo. Y miren que si hay algo que creo de mi misma es ser muy responsable en evitarlo al máximo y, aún así, ahí sigue apareciendo… una y otra vez. Alimentarse sin consumir plástico implica comida más natural y casera. En mi caso, eché mano a la alacena e intenté cocinar más porciones para traer al mediodía al trabajo cuestión de evitar, lo más posible, tener que comprar en rotiserías. Mi consumo de botellas plásticas es ínfimo. El agua que se consume en casa viene en bidón (lo cual no es ideal pero no produce desperdicios); las gaseosas se compran esporádicamente y siempre intentamos usar los envases retornables de vidrio al hacerlo. Si hay envases plásticos que resultan casi inevitables son los de cosmética (shampoo, cremas) y limpieza (detergentes, limpiadores de piso, etc). Para no consumir plástico esta semana, por ejemplo, aplacé mi compra de una crema para el acné que –como el 90% de la farmacéutico- viene en presentaciones plásticas. En cambio, la reemplacé usando aloe vera natural, que me dio muy buenos resultados. Ese es un buen punto: comprar a granel y “hacerlo uno mismo” podría ser la clave para evitar el plástico en la cosmética y limpieza de la casa. Ok. Ahora ¿y si me enfermera y necesitara alguna medicación específica? creo que me sería muy difícil esquivar el plástico de los blisters. La higiene femenina (las toallitas) tiene derivados plásticos por donde se los mire- al igual que los pañales de los bebés. Se consumen de a millones por día y al llegar al relleno sanitario son altamente contaminantes. Las toallitas podrían evitarse con las copas menstruales o toallas de tela y los pañales con los de tela, también. Ahora aún nos quedan la alimentación y la ropa, dos industrias donde el plástico nos invade. En el primero, hay packaging por donde lo mires: galletitas, leche, queso, dulce de leche, azúcar, aceite. Indistintamente si comprás en grandes mercados o en “todo suelto”, el plástico permanece. Y también en la comida para llevar. ¡Plástico por donde lo mires! Para envolver, fraccionar y también para acarrear. demasiadas bandejas plásticas para mi gusto Parece ser que nuestra sociedad considera que dar bolsas plásticas es una especie de regalo que no hay que despreciar jamás. Toda mi comprensión para los comerciantes que están algo automatizados a poner bolsa a todo lo que venden pero quiero que empiecen a pensar en la barbaridad de usar de a cientos de ellas por día para un solo uso. Me pasó la semana pasada que la mayoría de quienes les dije “sin bolsa, por favor” me entendieron enseguida pero, hubo un una de la veces que me dijeron: “llevala igual a la bolsa, sino qué hago, ¿me la como?”. A él le pareció una gracia pero a mi, que no me dio ni tiempo de responder, me pareció una imposición horrible. Me sentí muy contrariada y me tuve que ir con una bolsa que no quería. ¿Para cuándo la disposición del municipio que concientice a los comercios en NO dar bolsas plásticas de verdad? bolsa, no gracias En la moda también hay mucho plástico: telas hechas de derivados del petróleo, bijouteri, zapatillas; bolsos y camperas “símil cuero” que , claro, de crueldad animal nada,pero de plástico, todo. Esto sería otro punto que tampoco me complica tanto: no soy tan asidua compradora de ropa y las cosas demasiado artificiales no terminan de convencerme. Aún así, difícil escaparle. Tal vez la mejor opción es optar por cosas de segunda mano, elegir prendas de algodón y alargar la vida de los productos sin dejarse llevar por modas bobas. Hay plástico en juguetes, vajilla, computadoras, autos, motos, toldos, carteles, lapiceras, macetas, cañerías, ¡mamaderas! Nuestra sociedad parece decir en cada acción ¡Alabado sea el plástico! Claro que gracias a él hay más soluciones, más fáciles, para más gente. El “temita” es que si queremos elegir algo distinto, ya no tenemos casi opciones. Finalmente, no es que quiera ponerme fundamentalista con el tema de una vida sin plástico. Más vale, creo que la cosa es a la inversa: la industria del plástico se ha puesto un poco fundamentalista con nosotros. O eso siento después de haber querido encontrar alternativas al asunto. No está bueno es que las opciones para reciclar el plástico no se hayan multiplicado al ritmo que sí lo hicieron sus variadas y contaminantes ofertas. Tampoco está bueno que la industria nos haya hecho creer que usar y tirar sus productos en un abrir y cerrar de ojos era algo sin consecuencias y que, de repente, nos encontremos con océanos que tienen tanta basura plástica como algas y que nuestros rellenos sanitarios se abarroten de elementos que tardan de 200 a 1.000 años en desaparecer del ambiente. los reciclables de todo mi eficio El plástico es un tema serio del que debemos ocuparnos ya. Desde nosotros como ciudadanos hasta las grandes empresas, todos debemos reflexionar, encontrar opciones, construir soluciones. Nuestro abuso de este material no sólo contribuye a agotar nuestras reservas de combustible fósil sino que hace proliferar basura que permanecerá en el planeta por generaciones y que, mientras tanto, afecta la salud de quienes lo consumimos pero también, y no menos importante, de especies animales cuyos hábitats terminan envenenados.]]>



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