Alternativa Verde | Autogestión de residuos por vecinos: el ejemplar caso de El Chaltén
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Autogestión de residuos por vecinos: el ejemplar caso de El Chaltén

El Chaltén suman unas cuantas cualidades de las buenas a su personalidad con esta solución que dieron a un conflicto que, de no haber tomado en sus manos, aún seguiría sin resolverse -por esos vicios tan tremendos de las voluntades políticas que poco tenemos que clarificar a estas alturas, lamentablemente-. Así que, sin más preámbulos, les propongo meternos en un foco ecológico activo, apasionado, organizado y gestionado por los propios vecinos de un lugar en el mundo sublime. Vamos a situarnos para que entiendan la belleza de la naturaleza de la zona: en la provincia de Santa Cruz, bien yéndonos al punto más austral del continente, al sur de la Cordillera de los Andes y al pie mismo de los casi 3400 metros de altura del cerro Fitz Roy. El Chaltén es el pueblo más “nuevo” de toda Argentina, fue fundado en 1.985 (nota  de la autora: ¡tengo más años yo que el pueblo!). El dato clave también es que se encuentra dentro del Parque Nacional Los Glaciares. Estar dentro de un entorno casi inmaculado debería suponer un compromiso ambiental mayor, desde el vamos de la creación de un pueblo allí, uno creería, ¿no?. Desde su fundación, la población fue creciendo exponencialmente -como es lógico-, y ya el censo de 2010 habla de que allí viven alrededor de 2.000 personas. Por esto no es de sorprender que, más bien temprano que tarde, el problema de la disposición final de los residuos que la población generaba se hiciera evidente. Claro, que fuera evidente no hizo que las autoridades gestionaran con más rapidez el asunto. Por el contrario, el problema de la “basura” crecía ante la mirada de todos sin que se viera una salida “oficial” en el horizonte. Así fue que los vecinos de El Chaltén tuvieron que pasar de la queja y los reclamos formales a la acción por mano propia. La opción del basural a cielo abierto, sin clasificación ni reciclaje, no era una opción viable. Los efectos de esto eran patentes: foco de posibles enfermedades, polución y contaminación de los terrenos vecinos porque el fuerte viento arrastraba todo tierra adentro, acumulación ad infinitum. Los vecinos sabían que el camino era otro. El germen del plan de  Basura Cero ya rondaba la cabeza colectiva del pueblo desde 1993. “En ese entonces, el basural se encontraba al final del boulevard Rojo, trasladado luego al lugar donde actualmente se encuentra”. ¿Quién les hubiera dicho que, para 2013, el basural de El Chaltén se encontraría limpio y el centro de acopio y reciclado en funcionamiento y por obra de los propios pobladores? Tal vez la mayoría de los chaltenenses lo hubieran predicho porque fueron sus propios artífices y motores. “Hace poco más de un año el galpón colapsó de basura, las moscas eran parte de la comunidad, ¡la basura nos estaba tapando! Fue entonces que el pueblo se puso en movimiento y no sólo propuso sino que hizo. En comunidad con la Comisión de Fomento, se sigue trabajando en lograr el control de los RSU (residuos sólidos urbanos), ser creadores y propietarios de un GIRSU (gestión integral residuos sólidos urbanos) a medida de El Chaltén”, cuenta Luis Soto, vecino quien en el acto por el 27º aniversario de El Chaltén leyó una carta motivadora, de la cual proviene este pasaje. Entre los hacedores de esta idea también se encuentran Nuria Taboada, Romina Bernard Bacci y Paula Chaparro, con quienes me contacté par armar el post. De toda la información que me pasaron fui armando esta historia de gestión de residuos gestionada por los propios vecinos que, por lo que pude ver, tuvo mucho de asambleas, reuniones, idas y vueltas. Pero de lo que más tuvo fue de voluntad y compromiso.

Para ilustrar esto que les digo, basta leer a Luis Soto: “nuestros jóvenes han tomado la posta en la batalla contra la basura, y se ha logrado muchísimo hasta ahora con muy pocos recursos. Tomemos en serio la labor de reciclar, reducir y reutilizar, tres verbos que nos enseñan a pensar. (..) Aquí quiero solicitar tanto a nuestro Comisionado como a nuestro Secretario, a que se organicen y tomen la posta de esta tarea, encargándose especialmente de la recolección de los grandes generadores de basura. Cada vehículo oficial debe actuar como una patrulla en la recolección de cartón, botellas, plástico, papel, tapitas y demás. Necesitamos ejemplos concretos y visibles, necesitamos el total compromiso de las autoridades”. El plan de Basura Cero se fue articulando desde cada habitante hasta lograr armar una red de voluntades que entendieran la necesidad de clasificar los residuos desde los hogares, comercios y escuelas. Una labor diaria que, además, implica hacerse cargo de acercar lo reciclable al CARRI para que espere allí, debidamente limpio, seco y embalado, hasta que los diferentes transportistas los lleven al centro de reciclaje final. Como cuenta Paula Chaparro, una de las mujeres que se puso al hombro el trabajo de limpiar El Chaltén en una nota al períodico La Cachaña, a diferencia de “la Ecoplanta Cerri en Bahía Blanca y la localidad Federal, Entre Ríos -N. de la R.: dos ejemplos de gestión de residuos en Argentina-, en El Chaltén, no tenemos ni la décima parte de gestión de residuos o de planificación que poseen estos municipios, que tienen recursos económicos, humanos y materiales. Sin embargo, nosotros tenemos algo que hasta los dos mejores ejemplos de GIRSU en funcionamiento anhelan: El Chaltén arrancó al revés, nadie le impuso al pueblo una GIRSU, el pueblo lo exigió y supo poner el esfuerzo para hacerlo posible con los pocos recursos que se contaban. Hay vecinos comprometidos y conscientes de lo que quieren, que separan los residuos en sus hogares/comercios, que están dando el ejemplo y exigiendo vivir en un pueblo responsable de la basura que genera. Eso, es la base de todo“.

  Luis Soto repasa los logros de este grupo de chaltenenses al decir “quienes participaron en este proyecto a veces no tomamos conciencia de lo que era nuestro basural, hoy tenemos orden, voluntad y lo más importante separación en origen. Pero los esfuerzos deben continuar por eso esta organización que ha logrado reducir y reciclar sus propios desechos, articulando con transportistas que se encargan de llevar los materiales a los centros de reciclaje sin costo alguno, va por más: queremos una futura planta de tratamiento de RSU (residuos sólidos urbanos) acorde a las necesidades del pueblo”. “Los individuos de una comunidad, mediante acciones colectivas, somos los que podemos generar los cambios, y los que tenemos el derecho constitucional de reclamar y controlar que el estado (a nivel nacional, provincial, municipal o incluso comunal) los cumpla, que proteja los recursos naturales y un medio ambiente sano para todos. Pero es fundamental que el trabajo sea en conjunto: vecinos + empleados públicos + instituciones, todos con el mismo objetivo, si esto no sucede, a la larga o a la corta una parte se harta y todo los esfuerzos quedan en la nada”, dice con convicción Luis.

 

Todo un ejemplo de que querer es poder, los chaltenenses encontraron la manera de darles un curso sustentable a los residuos y así, mantener su entorno sano y su calidad de vida óptima. Vecinos que se encargan hasta de los detalles mínimos, como para muestra sobra un botón baste este ejemplo, como las cajas de huevos no son aceptadas en el CARRI, articularon con la verdulería Verde Limón y con el súper Chaltén para que ellos los reutilicen. ¿No es genial? Asimismo, siendo un destino turísitico por excelencia además de capital nacional del treccking, los visitantes no están excentos de ser responsables con su basura. De tal manera, se les hace saber que “El Chaltén es uno de los pocos lugares de la Patagonia donde se procesa la basura, por lo tanto, cuando arroje sus residuos en los tachos de basura, por favor respete la clasificación en Vidrios, Metales y Pilas”. Se incentiva a que aunque se esté de paso, se disminuya la huella negativa sobre la naturaleza para que todos -locales y viajeros- podamos seguir disfrutando de la belleza de este rincón patagónico. Por último, y aunque no podemos dejar de estar admirados por cómo se administran, vale mencionar dos cosas: es obligación que las autoridades municipales se hagan eco en lo inmediato de dar recursos y respaldo a los vecinos en su tarea, que tomen su posta y sumen sus fuerzas en esta tarea. Y, segundo, tal como cuentan ellos mismos “si bien este ha sido un gran avance hoy seguimos sin apalear la problemática de raiz: – NO CONTAMOS con una tierra en donde implementar una planta de Residuos Sólidos Urbanos acorde a nuestra localidad. Hoy nos encontramos transladando nuestro problema (residuos) a la localidad de Tres Lagos. – NO CONTAMOS con personal a cargo para mantener el Centro de Acopio y Reciclado en condiciones y funcionando. Hoy el orden y mantenimiento del mismo es responsabilidad de cada vecino que se acerca con sus residuos y de un grupo estable de voluntarios. Muchos vecinos habrán notado que las moscas ya no están, pero no nos olvidemos que la problemática sigue”.
Fotos: Romina Bernard Bacci y Basura Cero El Chaltén.
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