Alternativa Verde | Carta de una tía a un sobrino que recién llega al mundo
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Carta de una tía a un sobrino que recién llega al mundo

Hola Joaquín! En unas horas cumplirás tu primera semana de vida. Hace siete días, tu papá, mi hermano (el que me peleaba de chica cambiándome el canal de tele y el que le armaba las paredes con ladrillitos a mis barbies) me mandaba un mensaje de texto para decirme que me apurara o no llegaba al sanatorio a conocerte ni bien nacieras. Así que me terminé de arreglarme y salí enseguida.Naciste en pleno barrio de Flores y tuve que hacer varias escalas en el camino para poder llegar desde Olivos, adonde vivo ahora. Mientras andaba en el colectivo, el mismo que ves en la foto de arriba, iba sonriendo sola. Pensaba que toda esa gente en ese transporte iba tan concentrada en sus asuntos y menesteres mientras vos estabas por salir de la panza de tu mamá, y no podía imaginar que tantas personas estuvieran tan ajenas a algo tan bello. Pensaba, “siempre hay algún pequeño milagro sucediendo sin que nos enteremos”. Lo ridículo es que  preferimos amargarnos por lo malo antes que andar buscando los motivos para sonreír. Cuánto cambiarían las cosas si pudiéramos encontrar más cosas lindas en que pensar, ¿no? Me bajé del colectivo 19 en Chacarita y me tomé el subte (el mismo de la foto precedente). Y mientras viajaba a tantos metros bajo tierra pensaba qué entenderás vos en un futuro de lo que nosotros los hoy “adultos” hacíamos en el año 2013, en los albores de un siglo, en un punto de inflexión de los tiempos en que hay más cosas en crisis que seguras. Hoy que el stress es la palabra clave para justificar la infelicidad a la que nos quieren someter y en que el progreso mismo está virando su sentido. Pensaba, Joaco, qué estamos haciendo para que tu generación sea más feliz y pueda estar más sana. Te cuento, sobrino precioso, que hay un gran puñado de gente trabajando por un mundo distinto pero que los que están encumbrados en el poder y tienen la sartén por el mango (“y el mango también”, como dice tu abuela Bibi) prefieren seguir arruinando al planeta, y a sus habitantes, por mantener sus dividendos altos -lo más altos posibles- aunque no le alcancen varias reencarnaciones para gastar lo que acumulan. Te cuento que en este día que naciste, en Buenos Aires, todavía el transporte público está relegado porque parece que es mejor vender muchos autos, y más autos, aunque el petróleo se esté acabando. Lo tragi cómico es que todos tengan que ir al mismo lugar y terminen perdiendo largas horas de su vida atascados en el tráfico. El día que naciste tuve que usar la línea H del subterráneo, que fue inaugurada hace muy poquito. Espero que cuando estés leyendo esto hayas visto inaugurar bastante más estaciones en todas direcciones, al igual que tengas trenes seguros y colectivos eficientes. También espero que las bicisendas sean más y sean más usadas y que se haya repensado la ciudad en clave de calidad de vida, y tengas techos verdes, más parques, mejor aire. ¿Qué te voy a mentir, pequeñín? El que me lea hoy pensará que es todo una gran utopía pero es que soñar es el primer paso. Por lo pronto, esta sociedad a la que llegaste todavía no se dio cuenta de que la línea que viene siguiendo hace un par de siglos no da para más y que muchos de los hábitos que hemos incorporado –compre, tire, compre; la basura que no es basura, la contaminación a gran escala, el defécit ecológico continuo, etc.- fueron una involución de la que hay que empezar a salir. Espero que cuando leas esto, y cada vez que lo releas para pispear qué era de esta parte del mundo cuando naciste, las cosas vayan mejorando y mejorando. El cambio ya se abrió, hoy somos pocos pero cada vez seremos más. Las generaciones que siguen a la mía ya vieron que el trabajo es bueno pero que es mejor si te apasiona y entonces cada vez hay más jóvenes que emprenden o se juegan por hacer lo que les gusta. ¡Eso es genial! Significa más gente feliz. Sí, claro, el mundo sufre una desigualdad atroz. No todos pueden trabajar (algunos ni alimentarse, como deberían) y muchos menos pueden hacer lo que les gusta cuando apenas les dan las posibilidades de subsistir. Pero si los emprendedores de hoy van forjando un nuevo paradigma de empresa más comprometida socialmente, tal vez las cosas sean mejores cuando seas grande. Y si los consumidores –que somos todos, en eso sí estamos parejos- somos más pensantes y apoyamos con la compra a esas empresas, a esos pequeños productores, a esos que hacen las cosas bien, hay esperanzas. Sos un nativo digital, Joaco. Nos vas a pasar el trapo a todos cuando tengas 4 años y estés frente a una compu o una tablet o un celular. Dicen que tu vida pasará a través de una pantalla. Qué gran desafío es enseñarte a usar la sociedad de la información y la hiper conectividad para cosas positivas. Una gran herramienta que creo puede generar muchas cosas positivas. No se si los blogs seguirán estando cuando puedas leerme. Seguro tu tía seguirá escribiendo en la plataforma que sea, porque eso es lo que más le gusta. Mientras tanto, bueno, sabé que no voy a quedarme sentada –ni ninguno de los que lee esto- esperando que vos y tu generación salven las papas de este mundo en conflicto. Voy a seguir sumando mis acciones, mi voluntad, trabajo y todo mi amor para que tengas más posibilidades que lae que existen hoy para vivir en un mundo más respetado, con personas más comprometidas y que sonrían más, para que tengas cuando crezcas una posta que tomar y que sea positiva. Ahora que estás acá y que sin hacer más que existir llenás todo lo que rodea con esa luz y ese fuego que me enceguece, me llena y me maravilla, me siento más comprometida que antes a dejarte un futuro distinto. Si no fuera así, ¿qué clase de tía sería? Gracias por venir a iluminarnos los días, Joaquín.]]>



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