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Fábrica Orgánica: cómo una bióloga inventó unas originales composteras urbanas

Ce Makin, una de esas personas buena onda que una conoce por caUsalidades de la vida y que una vez que te sentás a conversar terminás teniendo muchas cosas en común. En una de las tantos temas que tocamos -y fueron varios- me comentó sobre Fábrica Orgánica. Cecilia trabajó en Greenpeace y por eso le llegó la noticia de que una ex compañera está fabricando composteras muy particulares. Se le ocurrió pasarme el dato. Así conocí el trabajo de Sonia Cabrera (31) una bióloga porteña que hizo la orientación Ecología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y que, con esos vaivenes de la vida, ha terminado por engendrar una idea muy original y efectiva para tratar los residuos orgánicos en la ciudad.

Sonia cuenta que “siempre estuve interesada y preocupada por los problemas ambientales y siendo una chica de ciudad, si bien me angustia la deforestación y otros problemas más globales, no hay nada que pueda hacer yo desde mi lugar citadino, excepto deprimirme”.

Esto no le impidió participar de grupos que trabajaran cuestiones ambientales en la ciudad y se embarcó ayudando en la reserva en zona norte donde, junto con un grupo de voluntario, trabajó recuperando fauna autóctona.

Sonia también fue voluntaria “en el proyecto de estudiantes que analizan agua de consumo humano en barrios carenciados en donde la falta de servicios públicos lleva a un deterioro de la salud dramático”.

Cuando Sonia entró en Greenpeace se encargó de profundizar la investigación en estos temas, desde la contaminación de aguas y suelo (por ejemplo en el caso Riachuelo) y trabajó la problemática de los residuos también. Fue entonces al ver de cerca la linealidad del sistema de consumo-descarte que le hizo el click en la cabeza.

Sonia estuvo frente a frente “con la gente que vive al lado de un relleno y sufre las consecuencias en la salud”. Más que nunca entendió que “la solución una y otra vez, es separación en origen, compostaje y reciclado. Por supuesto acompañado de políticas de re diseño de envases, ley de residuos electrónicos, etc”.

Aún tenía que pasar algo más para que la idea que luego sería Fábrica Orgánica terminara de ver la luz. Antes de eso también pasó por la etapa en que improvisó su compost en una “típica maceta a la que le tiras los restos vegetales y se llena de moscas y cucharachas y ensucia todo”.

Fue en un viaje a Brasil en el cual vió cómo su familia del país carioca “compostaba en un sistema de cajas apilables entonces cuando volví a Buenos Aires me busqué mis cajas y empecé a experimentar, le puse lombrices, empecé a leer, a informarme y abrir los ojos“.

Ya por entonces atisbaba la forma final de Fábrica.. primero la tuvo en su casa y “el resultado fue excelente ya hace varios años que composto los residuos orgánicos en mi casa”.

Recién este año -que ya se nos está yendo- se le ocurrió hacerlo su emprendimiento. Esta genialidad ofrece “sistema de compostaje, las lombrices y enseño a hacerlo (precio 500$)”. Sonia se encarga de explicar “la compostera es el intermedio entre un tacho de basura y una mascota. Tienen que saber que no es para abrir la tapa, tirar adentro y olvidarse (como hacemos con la basura). Hay seres vivos adentro que dependen de nosotros, de qué les demos de alimento y de las condiciones internas, pero tampoco es tan complicado ni tan demandante como una mascota.”

La bióloga cuenta que “compostando cerramos el ciclo de la materia. Nuestra alimentación deja de ser contaminante para transformarse en algo positivo, cíclico, y que además nos trae el beneficio de darnos compost y fertilizante líquido para nuestras plantas, que incluso quizás, pueden ser plantas comestibles. Es por estas razones que una vez que empezamos a compostar y hacemos consciente de esto, ya no queremos dejar de hacerlo”.

Les puedo decir que, como persona que tiene compost sin lombrices ni compostera “profesional” en su patio, esta Fábrica le vendría muy bien. ¿Cómo funciona?
La Fábrica Orgánica consiste en 3 compartimentos. Dos -los superiores- son para compostar y el último es para colectar lixiviados. Se comienza agregando nuestros residuos vegetales de la cocina en uno de los cajones. Con el tiempo éste se va a llenar y debe cerrarse durante un mes para que complete el proceso y obtener un buen humus (se coloca en la posicion intermedia). Es durante ese tiempo que seguimos compostando en el otro cajón (arriba de todo). Pasado el mes, se saca todo el compost de la caja, se lo separa de las lombrices, estas vuelven al cajón y el humus está listo para usar. El lixiviado que se obtiene semanal o quincenalmente, se diluye en agua y se riega las plantas ya que se utiliza como fertilizante dando EXCELENTES resultados (especialmente para aquellas que viven en macetas y que por lo general carecen de nutrientres).
Es linda, colorida, ocupa poco espacio y nos ayuda a reducir nuestros residuos y tener fertilizantes y tierra fértil para los que tenemos hermosas plantitas y huerta. ¡Yo quiero la mía! 😀 Para consultas o para obtener la Fábrica Orgánica encuentran a Sonia en fabricaorganica@gmail.com, o en su página en Facebook y en su blog fabricaorganica.blogspot.com.ar]]>



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