Alternativa Verde | Reserva Ecológica Vicente López: un paseo natural a minutos de la ciudad
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Reserva Ecológica Vicente López: un paseo natural a minutos de la ciudad

El avistaje de pájaros en la Reserva Costanera Sur, me sorprendí con los pequeños paraísos naturales que tenemos en Buenos Aires, hace una semana visitamos con Santi la Reserva Vicente López y me fascinó encontrarme entre tan abundante y maravilloso matorral, otra vez a unos pasos del Río de la Plata. En el barrio La Lucila, en medio de Olivos y San Isidro y entre las calles Paraná y Darwin, y desde Eduardo Ramseyer y las vías del tren podés pasearte por 3,5 has de ambientes originales rioplatenses. Parece improbable encontrarse ahí nomás del asfalto dominante con 8 ecosistemas típicos de esta porción del noreste bonaerense, restaurados como eran antes que la urbanización arrasara con todos ellos.

Tal mérito hay que atribuirlo al gran naturalista Ricardo Barbetti, quien desarrolló una tarea de promoción y defensa de este ecosistema. La Reserva es muy joven: la idea de conservar este sector comenzó a tomar forma en los años 80 pero no se terminó de concretar hasta recién entrada la década de los 90. Antes de este retacito de abundancia con pasarelas y laguna hay que imaginar que existía, del lado de las vías, un terreno con árboles y arbustos que resistían estoicos las inundaciones que traían las sudestadas y que encontraba reparo de las aguas del río por un ancho cordón de juncales. El paseo es breve, gratuito y sólo hay que ir con ganas de observar la frondosidad que supo tener zona norte unos siglos atrás y que hoy disfrutamos “resumida” en la Reserva. Allí conoceremos el sauzal, el pantano, el talar, la selva marginal, el pastizal, la laguna con su vegetación flotante, el matorral ribereño, y por fuera, el juncal. Son  450 metros de sendero. Junto a la laguna hay un deck­mirador para ver desde arriba este remanso para los sentidos.  No se ustedes pero cuando ando por la naturaleza, me gusta ir tranquila y en silencio, considerando que estoy dentro del hogar, en este caso, de 11 especies de peces, 7 especies de anfibios, 11 especies de reptiles, unas  150 especies de aves, y 7 especies de mamíferos. Es que me gusta mantener los modales en casa ajena

Cuando la visitamos era una tarde muy calurosa, tal vez por ello, apenas pudimos avistar a algunos pájaros y a una mariposa de alas muy grandes –considerando que estábamos tan cerca de la urbanización- y muy bellas, que nos sorprendió muchísimo. Luego leyendo me enteré que son 72 las especies de mariposas diurnas las que frecuentan la Reserva así que  entendí mejor el porqué de haber visto a semejante belleza. El clima que predomina es subtropical marítimo con un promedio anual de 17.6º. El río morigera las temperaturas pues sus aguas bajan desde latitudes intertropicales. Las sudestadas inundan la reserva (aunque el caudal es controladoartificialmente) abasteciendo de agua a todo el ecosistema. La laguna es, en épocas de calor, un increíble mar de plantas acuáticas que prolongan el verde de los senderos sobre el agua. Si no fuera porque levantando apenas la vista ves edificios en el horizonte, bien podés creer que te fuiste bien lejos de la urbe y te adentraste en la más indómita región pampeana.

Y es que ésta es la magia de las reservas urbanas (y de ella se desprende su necesidad imperiosa de existir y cuidarse): funcionan como un corredor de biodiversidad que permite que la vida silvestre, que bajo la desidia de los humanos está cada vez más acotada y en peligro,  pueda encontrar oasis donde descansar, asentarse y desarrollarse. En el caso de la Reserva de Vicente López se trata de un eslabón más del rosario de reservas de la ribera derecha del Río de la Plata superior,  que une el delta del Paraná y se continúa por las reservas de Ribera Norte en San Isidro para pasar a Ciudad Universitaria, Costanera Sur, y más al sur, Punta Lara, en Ensenada. La verdad es que una pequeña visita a la Reserva Vicente López me parece bien poco. Tendré que volver, participar de alguna de las visitas guiadas, ir con tiempo para mirar más en detalle, sentarme y dejar que sus habitantes me encuentren. Además, se puede consultar por lo que se necesite saber en el Centro de Informes e Investigaciones Ecológicas, la biblioteca y la videoteca. Eso sin contar que la mitad de las hectáreas tienen un parque con juegos y lugares para sentarse y descansar, con lo cual es un lugar ideal para pasar un día al aire libre.

Fotos: Santiago Callone y Meri Castro. Si las usás, enlazanos
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