Alternativa Verde | Soy corredora amateur y éstas son las enseñanzas que me deja el running
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Soy corredora amateur y éstas son las enseñanzas que me deja el running

El deporte nunca fue lo mío. Siempre fuí la típica “ojota” y ahora, a mis 33, me doy cuenta que lo más probable es que no fuera por falta de aptitudes sino por falta absoluta de interés. En esta nota, igual y aunque parezca contradictorio, vengo a alentarte a que muevas el esqueleto en lo que más te guste aunque pienses que no sos bueno. Quiero, además, compartirte cómo encontré en correr más que una afición, una experiencia de vida que, en estos años en que lo practiqué con mayor o menor empeño y compromiso, me enseñó un montón de cosas.

De practicar handball en la secundaria, tuvieron que pasar unos cuantos años para que volviera a acercarme a la actividad física. Algo que hice bastante tibiamente. Fue gracias a Santi y su hábito por correr, en el inicio del boom de las carreras de calle allá por 2009/10. Recuerdo como si fuera hoy ese primer intento: el objetivo era darle la vuelta a la Quinta de Olivos. Me calcé la indumentaria más cercana a lo “deportivo” disponible en mi placard, que era bien poco, y salí. Ni bien empecé el trote suave sentí el esfuerzo como nunca antes. ¿Y cómo olvidar que al encarar la primera cuesta me quedé sin aire? ¡El cuerpo pasando factura por años de sedentarismo juvenil!

Recuerdo que, después de esos primeros trotes, me quedaban los músculos doloridos por unos cuantos días. Seguí intentando hasta completar la vuelta y, una vez logrado, me animé a una carrera de pocos kilómetros y así, casi sin darme cuenta, fui aumentando la apuesta. Cuando me quise dar cuenta, era junio y estaba yendo a casi una carrera oficial por mes. 2010 fue un año de muchos domingo de 8 y 10 km, con lluvia, con frío, con sol.

mi primera Energizer Night Race

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corriendo en Miramar

Fue un tiempo muy activo en cuanto a carreras aunque en la semana no salía casi a entrenar (siempre tenía alguna excusa para no hacer una rutina de entrenamiento) y eso se notaba en mi rendimiento. Me costaba bastante ganarle a mi cabeza, evitar pensar en el esfuerzo que hacía, disfrutar del trayecto y llegar tranquila a la meta. Sufría bastante, en conclusión. De todas maneras, sin hacer mucho esfuerzo , avanzaba: bajaba tiempos,  estaba contenta y hasta mi cuerpo estaba estilizándose.

Pero llegó 2011 y el ímpetu runner se me esfumó. Por unos años, el running se convirtió en una intermitencia apenas. Cada tanto acompañaba a Santi en alguna de sus carreras, principalmente en sus 21k y 42k, y sentía nuevamente la chispita de la emoción de cruzar la meta pero sin que lograra encenderme las ganas de practicar con compromiso.

A principios de 2013 me puse un poco las pilas y me preparé para mi primera media maratón oficial: la New Balance. Me costó, mucho. La cabeza me daba toda clase de motivos para parar y el cuerpo me pesaba toneladas. Pero lo hice y para mi fue todo un logro haber resistido y completado la distancia. La verdad era que estaba muy lejos de poder disfrutar de correr porque sólo pensaba en llegar.

otra largada con historia

En el medio dejé de trabajar freelance y cambié home office por oficina en el centro. El tema fue que tuve que empezar a viajar bastante y terminaba tarde, y cansada. Encima, sin tener la buena costumbre de llevar vianda, empecé a comer muy mal y dejé de salir a correr otra vez . El resultado fueron unos cuantos kilos de más que, para colmo, estaba negada a reconocer que tenía. No hace falta que les cuente que fueron tiempos de inactividad fuerte.

Cada tanto salía a correr un poco (como en el viaje a Mendoza) pero lo cierto es que el “ejercicio” era como una gota en el desierto. 2013 pasó sin pena ni gloria corredora. Hasta que en 2014 no se cómo, después de unos largos meses, mi mente hizo click y me di cuenta que tenía un sobrepeso que no me gustaba, me incomodaba y que no quería. Así volví intermitentemente a las carreras, con mi primer media maratón oficial de Buenos Aires y los 15 km de New Balance.

mi primera medalla en los 21k de buenos aires

Lo  más cerca que estuve de unos 42k, acompañando a Santi en el inicio

Lo más cerca que estuve de unos 42k, acompañando a Santi en el inicio

Corriendo en San Martín de los Andes este verano

Corriendo en San Martín de los Andes este verano

El paso estaba dado. Ahora andaba faltando la constancia en la preparación. Desde la carrera New Balance me resonaban las palabras de Pablo, ahora mi entrenador, que me dijo “vos tenés que venir a entrenar conmigo”. Con la insistencia de Santi, un buen día me decidí a unirme a su grupo de corredores. Fue para diciembre del año pasado y la verdad es que, desde entonces, cada vez entiendo más por qué el deporte tiene que ser algo vital en nuestras vidas. Es cierto, lo estoy aprendiendo algo tarde pero no por nada dicen que todo llega al debido momento, ¿no? En lo que va del año ya corrí dos medias maratones ¡y la primera en una ciudad que no es Baires!

la primera media de 2015

mi primera media en otra ciudad

Lo mejor de todo fue cuando volví después de mucho tiempo a correr 10 km y por primera vez me tome a pecho lo de superarme a mí misma y bajar mi tiempo. Como era de esperarse, mi actitud ocasionó que el día de la carrera se lloviera todo 😛 Aún así, con tormenta torrencial, lo logré: bajé mi marca, disfruté la carrera, llegué bien a la meta. Después de tantos años de correr, me dí cuenta cuánto vale poner un poquito más en el entrenamiento, apostar a mejorar. Creo que ¡¡al fin!! comprendí que la magia de hacer deporte es eso: ejercitar la confianza en uno mismo y encontrar la alegría para ir por cosas nuevas que te llenan el corazón para siempre.

en la media de rosario

¿Qué me dio el running en estos años de idas y vueltas?

Pruebo cosas nuevas más seguido y descubro que sí puedo y que, además, ¡me divierto!

Me enfrenta a mis propios pensamientos –buenos y malos- y me ayuda a poner todas mis ganas en no dejar que la cabeza le gane a mis objetivos.

Entendí que el cuerpo es esta joya –casi siempre- perfecta que podemos pulir y mejorar.

Es lindo hacer deporte en equipo y que otros te ayuden a no bajar los brazos y, cuando te toca, alentarlos a que tampoco lo hagan.

Encontré solidaridad con desconocidos sólo por tener la misma pasión por correr. Me cruzo con corredores de toda la vida que te cuentan que corrieron con Delfor Cabrera o que te aconsejan para que mejores.

Me abre la cabeza y me ayuda a ponerla en blanco. Cuando corro, aunque no quiera, me conecto más conmigo y con ese momento en el que lo que importa es no darse por vencido, llegar a la meta, sentirse conforme con uno mismo.

 

¿Vos también corrés o practicás un deporte que te ayuda a superarte? ¡Contame tu experiencia!

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