Alternativa Verde | Liberarse de las energías fósiles: un freno al cambio climático
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Liberarse de las energías fósiles: un freno al cambio climático

Seguramente estás informado sobre cambio climático y tenés presente que los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) son grandes responsables, al extraerse y quemarse, de generar gases de efecto invernadero y acelerar el calentamiento global. En un contexto que nos urge a tomar cartas para frenar la acción negativa del hombre sobre el ambiente, la Movilización Global por la Desinversión es parte de un clamor mundial que se está haciendo oír desde el 5 y hasta el día 13 de mayo.

Son más de 130 eventos los que se están desarrollando en los cinco continentes. Todos tienen un mismo objetivo: detener la industria de combustibles fósiles. El motivo es sencillo: no basta con incentivar las energías limpias porque mientras se siga poniendo dinero en las fósiles nunca habrá un cambio real en la matriz de producción.

Cito un simple ejemplo: en Argentina se licitó con el Plan Renovar un cupo interesante para la eólica y la solar pero se decidió invertir el mismo monto en el viejo modelo energético (entre ello todo hace presumir que la represa en el último río libre del país se realizará.) Una decisión positiva se neutraliza con una nociva entonces, ¿dónde está el avance?

A nivel global el vuelco político hacia la derecha en diferentes partes del mundo está frenando la acción climática. Si bien la industria de los combustibles fósiles está trastabillando, y ha dejado de ser rentable, “ha encontrado un salvavidas en lugares como Alemania, Rusia, Sudáfrica, Brasil, Reino Unido y Estados Unidos, que juntos están planeando un ataque sin cuartel sobre nuestro clima y nuestras vidas”, explican desde la ONG 350.

Basta nombrar al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ni bien llegó a la Casa Blanca borró información científica sobre el cambio climático de los registros públicos y nombró a un empresario petrolero como principal figura política en su cartera de ambiente. Desde entonces intenta convencer a algunos desprevenidos que la realidad climática no es real, busca salirse del Acuerdo de París y hasta parece permitirá la extracción de combustible en el Ártico.

Ante esta embestida política los ciudadanos se muestran firmes: fueron más de 200.000 personas las que salieron a las calles de Washington y decenas de miles se unieron a la movilización en más de 370 otras ciudades de todo el mundo. Así la Marcha por la Ciencia seguida de la Marcha de los Pueblos por el Clima dejaron ver la fuerza que resistirá los planes de algunos poderosos en contra de nuestro medio ambiente y las comunidades.
Como ciudadanos con conciencia sabemos que no podemos permitir que los negocios se sigan desarrollando bajo el viejo paradigma. Es por este esquema y su sinrazón que estamos a punto de cruzar el umbral del 1.5º de aumento de temperatura en unos años, hecho que expondrá a la humanidad y el planeta entero a consecuencias climáticas severas e irreversibles.

Es por esto que la campaña mundial por la Desinversión tiene el crecimiento más rápido en la historia. Acciones como ésta buscan “advertir a la gente y los líderes mundiales acerca de los efectos devastadores del cambio climático y la urgente necesidad de romper con la industria de los combustibles fósiles” explican sus organizares de 350org.

El movimiento por la desinversión se inició en Norteamérica, Europa y Australia, y tomó un envión que lo hizo crecer como nunca otro intento en la historia. En estos días se sumarán Brasil, Argentina, Nueva Zelanda y Australia, Reino Unido, Vietnam, Taipei, Taiwán, Sudáfrica, y muchos más.

La campaña alerta y permite que se den pasos reales hacia la meta. Entre los precursores en anunciar sus compromisos de desinvertir se encuentran las universidades de Glasgow (Escocia) y Stanford (Estados Unidos), el Museo Americano de Historia Natural con sede en Nueva York y la Diócesis de Umuarama, que comprende 45 parroquias y alrededor de 490.000 habitantes en Brasil (primera institución de América Latina en desinvertir.)

A ellas se sumaron más de 700 instituciones en 76 países, lo que significa que más de US$ 5 trillones fueron retirados de las inversiones en proyectos vinculados a los combustibles fósiles.

Con la Movilización Global por la Desinversión se busca que sean más y más las entidades de diferentes sectores de la sociedad que hagan un llamamiento a los gobiernos, empresas, organizaciones, iglesias, universidades y particulares para que eliminen sus inversiones en carbón, petróleo y gas.



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