Alternativa Verde | Experiencia Maggacup: yo también cambié por la copa menstrual
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Experiencia Maggacup: yo también cambié por la copa menstrual

Cómo vivir el ciclo menstrual de una forma más natural. Ahora que lo pienso, fue un tema arriesgado para plantear cuatro años atrás. Por entonces no pensaba que Alternativa ni la movida sustentable iban a crecer a pasos agigantados como lo hizo. No se me hubiera ocurrido el boom verde que ¡por suerte! estaba por generar una empresa B como Maggacup que se dedicara a producir y vender copas menstruales 100% industria nacional. La vida siempre nos tiene estas sorpresas como cuando me ofrecieron hace unos meses sumarme a la experiencia de cambiar la forma de vivir mi ciclo y empezar a usar Maggacup. Por supuesto que dije que ¡SÍ! enseguida aunque fue aceptar y comenzar a tener esas dudas algo absurdas. ¿Qué pavada, no? Es increíble cómo algo tan simple (cambiar toallas por copa menstrual) podía plantearse como un verdadero desafío.

Por un lado, entendí esos temores desde el hecho de que nunca usé tampones y por eso empezar con la copa era algo muy novedoso. Realmente quería hacer el cambio por todos los motivos que ya tenía más que asimilados: es más sano para mi cuerpo, más práctico y limpio y, por supuesto, no genera residuos (sin contar con el dinero que se ahorra). Pasaba que a pesar de saber todo esto, me costaba hacerme a la idea. Para franquear esta reticencia me propuse el primer mes usarla cuando estuviera en casa al volver del trabajo y para dormir y así acostumbrarme. Me resultó clave que aprender a usarla, estar relajada y disponer de tiempo. Procuré hacerlo de este modo aunque debo confesarles que, por algún truco malvado de mi mente, me costó un par de usos ponerme canchera. Fue probarla y enseguida entender por qué es tan diferentemente bueno usar la copa. Ventajas por donde mires: no sentí incomodidad porque la sensación es que como si no estuvieras usando nada, es tantísimo más cómoda que con las toallitas porque estuve realmente seca y una vez que le tomás confianza no tenés que andar pensando en que se te corra y te puedas manchar (aunque si querés podés usar un apósito como “reaseguro” ante cualquier problema).

Así que los primeros dos meses de mi experiencia Maggacup fueron ir adaptándonme paulatinamente. Enseguida estuve canchera usándola en casa y me animé a más: la usé para toda el día, oficina, eventos y hasta para ir a correr. La “autonomía” que te da está buenísima. Dependiendo de si el flujo es intenso o moderado, podés estar horas sin tener que vaciarla. Un dato importante para mantener siempre la higiene es procurar sumergir la Maggacup en agua hirviendo por unos minutos al terminar de usarla y así mantenerla esterilizada. La verdad es que más allá de este dato y de darte el tiempo para familiarizarte con esta manera distinta de vivir nuestro período, usar la copa menstrual no tiene ningún misterio. Estoy muy contenta de ser parte de las mujeres que nos animamos a probar esta forma de cuidarnos, cuidar al planeta y apostar a una empresa que sabe muy bien cómo ayudar a las mujeres a sentirse mejor. Además ni les cuento lo feliz que me siento cuando al terminar el período se que no contaminé ni un poquito con residuos de toallitas

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